La
portada de la calle de la Hoz, de Santa María de Cazorla.
Las ruinas de lo que
fuera Iglesia Mayor de Santa María de Gracia es sin lugar a dudas, el principal
monumento de la ciudad de Cazorla y uno de los que menos información existe,
especialmente, en cuanto a su construcción.
Desde el momento de la toma de la ciudad de Cazorla, en la primavera de 1231, que fue realizada por los Arzobispos de Toledo, en concreto por Don Rodrigo Ximénez de Rada, debió existir y construirse un templo donde celebrar los ritos de la Iglesia Católica, templo que se construiría en estilo gótico, que es el que imperaba en la segunda mitad del siglo XIII.
No se conoce nada de su emplazamiento inicial, pero si nos atenemos a las costumbres de la época, debió estar situado dentro del recinto amurallado que representaba el Castillo y delimitado por el río. La muralla que defendía el Castillo llegaba hasta el mismo río. Así nos lo describe D. Lorenzo Polaino Ortega. Con esta delimitación y los informes arqueológicos realizados en las últimas obras de consolidación de las ruinas, llevadas a cabo durante los años 2007- 2010, donde se pudo comprobar, en las catas y excavaciones efectuadas, que bajo la capilla de San Juan Bautista hay restos procedentes de un derribo que pueden abarcar desde los siglos XII al XVI, se puede afirmar que en Cazorla sucedió lo mismo que en otros lugares, es decir, en el siglo XVI se construyó un gran templo sobre restos de otro existente o muy cerca de él.
Las
fuentes documentales
El devenir de los
archivos de Cazorla ha sido catastrófico. D. Lorenzo Polaino, en 1982, en su
artículo «La pérdida de los archivos
cazorleños» explica cómo a lo largo del tiempo se han ido perdiendo todas
las fuentes principales de documentación para poder conocer la historia de
Cazorla: el Archivo Parroquial en la inundación de 1694; el Archivo Municipal
con el traslado, a mediados del siglo XIX, del Ayuntamiento desde el edificio
de la Plaza de Santa María a su actual emplazamiento en el antiguo Convento de
La Merced; el Archivo del Adelantamiento, que estaba a cargo del Juzgado de
Instrucción de Cazorla y que se encontraba en la Cárcel del Partido, desgraciadamente
fue entregado en 1940 para reciclaje de papel viejo y, por último, el Archivo
de Protocolos de Cazorla, que en el siglo XX ha tenido una ajetreada vida,
hasta llegar al Archivo Histórico Provincial de Jaén. En el Anuario del
Adelantamiento de Cazorla de 1976, se ofrecía la siguiente información sobre
una iniciativa para el destino de este último e importante archivo, con el fin
de preservarlo: «Con la muy valiosa
colaboración de los notarios de Granada, don Miguel Olmedo Medina y de Cazorla
en comisión de servicio, don Manuel Nogales Barquero, y con la subvención de la
Caja de Ahorros de Córdoba, solicitada y obtenida a través del Instituto de
Estudios Giennenses, y su director don José Antonio Bonilla y Mir, tras de
distintas reuniones celebradas al efecto en nuestra Alcaldía, se va a iniciar
la labor de restauración, conservación y estudio de nuestros archivos Municipal
y de Protocolos, tarea en la que ha puesto especial interés nuestro
Ayuntamiento, que facilitará locales adecuados para su instalación…». Esta
firme voluntad de preservar nuestro Archivo de Protocolos, se concretó en una
reunión en el salón de plenos de nuestro Ayuntamiento, el 21 de Agosto de 1976,
entre la Sra. Alcaldesa, D.ª Emilia Higueras Navarrete y el Cronista Oficial,
D. Lorenzo Polaino Ortega, con un equipo de voluntarios, procedentes de los
últimos cursos del Bachillerato del Instituto de Enseñanza Media. La iniciativa,
consistía en el traslado de todos los legajos que había amontonados en un
almacén municipal, a dos salas que se habían acondicionado con estanterías
metálicas para, atendiendo a las fechas que aparecían en los lomos, colocar
todos los legajos. Muchos de ellos estaban tan sumamente deteriorados que se
caían a pedazos. La idea de D. Lorenzo Polaino, era que esta documentación se
quedara en Cazorla para que futuros investigadores locales pudiesen dedicar su
tiempo a la lectura de aquel inmenso material. Desgraciadamente, nada más se
hizo y la magnífica idea que tuvieron nuestros antecesores no pudo prosperar,
debido a que ni el Ayuntamiento, ni los notarios han tenido unos profesionales
capacitados para mantener y clasificar tan ingente cantidad de documentación.
En el año 1982, el
director del Archivo Histórico Provincial, D. Juan José Fuentes Romero de común
acuerdo con el Ayuntamiento de Cazorla, que entonces presidía D. José Jorquera
de la Hoz, en aplicación de la Ley de
creación de los Archivos Históricos Provinciales
Algunos cazorleños se quejaron de esta salida de los protocolos, pero paradójicamente, este traslado que en principio pareció una mala idea, se convirtió en la salvación del Archivo de Protocolos, pues ya en el año 1989, y el Archivo Histórico en su nueva ubicación de la antigua Universidad de Santa Catalina de Alejandría de la Orden de Santo Domingo, se pudieron consultar nuestros protocolos de Cazorla.
Las fechas extremas de
este Archivo de Protocolos de Cazorla son 1578-1890, con un total de 365
unidades. La lectura de estos legajos es apasionante, pues por primera vez nos
podemos enfrentar a nuestra historia real, las compraventas de fincas, casas,
animales, esclavos, etc. Quienes aparecen y se nombran en esas páginas son
nuestros antepasados, se encuentra documentado quienes eran sus hijos y padres,
donde quieren ser enterrados y una minuciosa descripción de sus casas,
linderos, huertos, calles. Muchos de los
protocolos, tanto de notarios como de años, están mezclados, así por ejemplo el
protocolo n.º 14.521, se corresponde con el año de 1565, del notario Cristóbal
de Cehegin, lo cual amplía un poco las fechas extremas que se dan en la Guía
del Archivo, pero como explicaba la archivera Sra. Torres Puga, el 50% de los
legajos están ilegibles, lo cual nos limita mucho la búsqueda de un contrato
para la obra de construcción de la Iglesia de Santa María de Gracia.
La
torre del lado de la epístola
La torre del
lado de la Epístola es la más espectacular, por sus proporciones y por el
estado de conservación. Es una colosal torre diseñada para albergar el baptisterio, en el que paradójicamente, fue su último
destino el de capilla del Cristo del Consuelo, desde el año 1815 hasta el cierre definitivo del templo en el
año 1819. Existe constancia de que en esa fecha, en el año 1815, la capilla del
Cristo del Consuelo se encontraba en el lugar del baptisterio toda vez que se
decretó el cierre del templo por amenaza de ruina y al ser el lugar más seguro
esta torre, para colocar la venerada Imagen del Cristo del Consuelo, el
mayordomo de la Cofradía solicitó al Vicario «…se le permitiese colocar la Imagen del dicho Ssmo. Cristo (objeto de
particular veneración en aquel Pueblo) en la pieza llamada de la Pila, que era
lo más seguro del edificio, siendo de su cuenta los gastos que Hubiere que
hacer en la obra».
Siguiendo con la descripción de la torre del lado de la Epístola, compuesta en su interior de una sala cuadrada a la que se accede a piso llano desde el interior de la nave por una monumental puerta, toda construida en sillería de finísima labor, con dos hornacinas en los muros laterales y una cornisa decorada con ovas, sobre la que descansan dos arcos de medio punto escalonados y decorados con medallones en el intrados, en uno de los cuales destaca un bajorrelieve con la escena del Bautismo de Jesús en el Jordán. La sala se remata con una espectacular bóveda sobre pechinas.
El acceso a la parte superior de la torre se hace por una bellísima
escalera de caracol, en hélice con el ojo hueco, tipo de escalera que en los
libros de estereotomía se conoce como «mallorquina». Seguramente, por esta
escalera se tenía acceso al cuerpo de campanas, y, por encima de la puerta
principal se pasaría a la torre del lado del Evangelio, pues en esta segunda
torre no hay constancia de la existencia de escalera alguna.
En la cara externa de la torre, la que mira al Este, es decir, la que
forma el atrio del templo que hoy es el rellano de la escalera, hay una
hornacina volada, cuyo frontis y entablamento se sostienen por dos grandes
volutas, apoyadas sobre cabezas de ángeles alados que le dan esa sensación de
ingravidez. La hornacina tiene, a modo de clave, una gran cabeza de ángel y en
las enjutas unas puntas de diamante muy rebajadas. En el entablamento se
alternan, haciendo de metopas, unas puntas de diamante y, de glifos, unas
volutas. Sobre él, un frontis completo en cuyo centro hay un gran medallón
circular. Se remata con un jarrón de tres cuerpos, decorado con una cabeza
mitológica. A ambos lados, en línea con el entablamento, dos cabezas
mitológicas de cabellos estrellados, de cuyas bocas sale una cinta que sostiene
una cartela con la fecha de 1583 y, anillada a la cartela, un racimo de frutas.
Por tanto, la torre se debió construir en torno a las fechas de las cartelas,
1580-1583. Esta afirmación se sustenta en los contratos que se firmaron en fechas
próximas a las cartelas, para el transporte de piedra para la construcción de
la Iglesia. El primero de ellos es del 26 de Enero de 1578 y manifiesta: «…pedro de la guerta antonio e pedro moreno
que dixeron ser de Villanueva estantes al presente esta dicha villa dixeron que
se obligavan e obligaron de traer quinientas carretadas de piedra franca desde
las canteras de los portillos termino desta villa a la plaza principal desta
dicha villa para la obra de la yglesia della desde mediado el mes de abril proximo
del año setenta e nuebe hasta el dia de
san Miguel de setiembre del dicho año ….» y un segundo contrato
de transporte de piedra del 26 de febrero de 1584, por el que Pedro Ruiz y Martín
Gutiérrez «… se obligaban y obligaron de
traer a esta villa de caçorla a la plaça publica della e iglesia de santa maria
desta dicha villa questa en la dicha plaza desde la cantera de los portillos termino
della doszientas quicuenta carretadas de piedra franca para la obra de la dicha
iglesia desde oi dia de la fecha hasta el dia de nuestra Señora de Agosto…».
Toda esta piedra se empleó en la construcción de la torre del baptisterio.
La
puerta de la calle de La Hoz
La portada de la calle de La Hoz está formada por dos cuerpos; del superior solo quedan los restos de la hornacina y cuatro pináculos; el cuerpo inferior se compone de tres calles: la central, más ancha que las demás, y donde se encuentra la puerta de entrada, y dos laterales, separadas por cuatro pilastras de capiteles corintios que se apoyan en una base común que, a modo de plinto, sostiene la arquitectura de este espacio. Las calles laterales albergan una hornacina estrecha rematada por una venera, y sobre ella, unas espectaculares puntas de diamante que le otorgan personalidad a esta portada. En la calle central, un arco de medio punto formado de dovelas cajeadas muy ligeramente, que le dan la sensación de dos niveles dentro del mismo arco. La línea de impostas, resaltada haciendo que el arco esté peraltado, se forma con medias pilastras, también cajeadas, que se abren al interior del hueco de la puerta abrazando la jamba.
La decoración principal
de la portada la encontramos en las enjutas, que se decoran con dos ángeles
recostados sobre el arco, con un brazo extendido portando una rama de flores en
dirección a la clave, en la que sobresale la dovela principal con una cabeza de
ángel, de cuyo cuello cuelga una cinta que sostiene la cartela ovalada con la
fecha de 1589. Esta disposición de los ángeles, es típica de hornacinas donde
se colocaba la imagen de una Virgen.
Sobre los capiteles
corintios de las pilastras encontramos un entablamento que se adapta al cuerpo
inferior, pues se divide en tres partes como continuación de las pilastras. La
única decoración del entablamento son tres grandes ménsulas sobre la calle
central. El alero se decora con puntas de diamante.
Por una escritura
otorgada ante el escribano público de Cazorla, Diego de Segura, el día 5 de
Diciembre de 1588, encontrándose presentes ante él, «… Pedro
Fernández. Cantero y Bartolomé rrodriguez barroso, Martin de Meabe vecinos que somos en esta
villa del caçorla todos tres juntos sos de mancomun y a boz de uno … otorgamos
y conocemos que nos obligamos llamamente sin pleito ni contradicion alguna de
dar y entregar a la iglesia de santa maria la mayor desta villa y al bachiller
Martin doncel su mayordomo … … sesenta
carretadas de la dicha piedra para la portada de la hoz de a media bara de
grueso todo quadrada con tres quartas de cabeza que entrega todo ques para los
bolsones de al diente de afuera y todas las demás de alto media bara y todo
quadrado ques para pilastras y capiteles y ornamento de la portada» conocemos
la cantidad de piedra que fue necesario contratar para construir la portada de
la calle de La Hoz, así como las características de su corte, específico para
dicha portada.
En este mismo contrato
se incluyen otras partidas que hablan de obras en otros lugares de la nave: «quatrocientas carretadas de piedra franca
la qual abemos de entregar en todo el mes de abril primero que viene del año
venidero del ochenta y nueve años de la cantera desta villa sacada a cargadero
donde se puedan cargar y la dicha piedra a de ser en esta manera. Para los dos
pilares torales tienen baras de piezas doscientas y cincuenta y tres baras y
media hasta los capiteles …. tercia parte de quatro pies de largo y la tercia
parte de siete pies de largo y tercia de anzio y la otra tercia parte de
cinco pies… dos pechinas de a bara de quadrado y la dicha piedra la debemos de
hacer conforme el balbe de los bolsones que se nos diere …». Nos habla de “pilares torales”, “pechinas”… ¿Hasta qué altura se levantó la nave lateral que une el
baptisterio con el crucero? Solo sabemos de este espacio cuando, en el año
1816, el arquitecto de la Real Academia de San Fernando, D. Pedro Zengotita
visita la Iglesia Mayor de Santa María de Gracia y describe el conjunto: «… es de Orden Corintio y sus columnas sale
al medio diámetro del muro de la pared, y aunque muestra por su cimientos ser
la forma de tres naves se halla cortado a la conclusión de sus cuatro Arcos
Torales; pues los acometimientos y continuación de las segundas hasta la
fachada que da a la plaza solo se halla a una altura de 20 pies poco más o
menos sin concluir ni esta ni la torre…».
Gabriel
Ruiz Tauste, maestro mayor de las obras de Santa María.
Acabamos de ver el
contrato que firma el mayordomo de fábrica de la Iglesia Mayor de Santa María
de Cazorla con los canteros Pedro Fernández, Bartolomé Rodríguez Barroso y
Martín de Meabe para la labra de la portada de la calle de La Hoz en 1588, y
nos falta conocer el nombre del maestro mayor de las obras de Santa María en ese tiempo. La respuesta la
tenemos en la escritura del 26 de
febrero de 1584, cuando los carreteros
Pedro Ruiz de Santiago y Martín Gutiérrez de Orcera, contratan 250
carretadas de piedra: «…el día de Nuestra
Señora de Agosto primero quesea desde la fecha desta escritura por rrazon que
por cada carretada les tiene de dar e pagar Gabriel ruiz tahuste mestro mayor
de la obra de la dicha yglesia seis reales y medio…». Con este documento
tenemos constancia de que el maestro mayor de obras de la iglesia de Santa
María, durante los años que nos ocupa este trabajo era Gabriel Ruiz Tauste.
Son pocas las noticias que tenemos de este arquitecto, pero sí sabemos que su territorio de actuación estaba en el reino de Murcia. Construyó la ermita de la Concepción, en Vélez-Blanco (1573-1577), y quizás su obra más importante sea el encargo del Concejo de Lorca, en 1575, para la elaboración de un proyecto para llevar agua de los ríos Castril y Guardal hasta Lorca y Cartagena. Seguramente, después de estas dos obras vino a Cazorla. Siguiéndole la pista a través de los protocolos de Cazorla lo encontramos en los siguientes documentos:
Primero, haciendo un poder a Bartolomé Díaz, el 18 de diciembre de
1582, para que se desplace a Lorca y
pueda cobrar de Pedro de Aranda vecino de ella, 9.000 maravedís por una
obligación de plazo pasada y que pudiese otorgar en su nombre carta de pago.
Este poder prueba que ya estaba en Cazorla en el año 1582. En el mismo, se
puede comprobar que aún tenía asuntos pendientes en Lorca y nos aclara su
segundo apellido «Tauste», sin la h, con esta grafía lo escribe él en su
firma, mientras que en el cuerpo de todos los documentos que hemos visto los
escribanos ponen «Tahuste».
La segunda ocasión en
que encontramos a nuestro maestro mayor en una escritura pública, ya asentado
en Cazorla, es el 23 de mayo de 1588 por la que compra a Alonso de los Ríos y
Luisa de Cardona una casa en la Plaza de Santa María: «…unas casas que nos tenemos en la plaza desta dicha villa linde de
casas de diego fernéndez y de andres gutiérrez de luna vecinos della y con la yglesia mayor… por precio de ciento quinze
ducados…». Manifiesta que linda «con
la iglesia mayor» y la particular situación de la iglesia mayor de Santa
María lindando con la Plaza, la calle de La Hoz, la Sierra y el río, nos limita
mucho la ubicación de esta casa, y podemos aventurar cuál pudo ser la casa
donde vivió Gabriel Ruiz Tauste. La iglesia es lindera en su cabecera con un
edificio que siempre ha sido el molino y, por tanto, las únicas casas que pueden
lindar con la iglesia son las que hay al final de la calle Llera, a la
izquierda según se baja hasta la plaza. Y tiene cierta lógica, pues está al
lado del arranque de la torre del lado del Evangelio y así tenía a la vista la
obra, de forma similar a la casa de Andrés de Vandelvira en Villacarrillo,
situada también en la propia plaza donde se alza la Iglesia de la Asunción, y a
la vista del maestro. La confirmación de esta hipótesis la tenemos en la
escritura de hipoteca que Úrsula Hernández, viuda de Diego Fernández, otorga el
6 de febrero de 1589, de un principal de 1.690 maravedís sobre «… unas casas principales y huerta en la
calle que baja para la iglesia mayor desta villa y sube para la calle llera
della alinda con casas de Catalina de Bustos doncella y con casas de Gabriel
Ruiz Tahuste maestro mayor de esta villa…».
La tercera escritura
donde aparece Gabriel Ruiz Tauste es del día 12 de junio de 1588, ante el
escribano público Luis Gámez, esta vez como testigo de pago de 150 ducados que
hace el prior Hernando de Lorca, al licenciado Pedro Velarde por la disposición
de los frutos decimales que le corresponde por el Arciprestazgo de Quesada y el
beneficio curado que tiene de la iglesia de Santa María de Cazorla.
Por último, hay una
cuarta escritura, quizás la más importante, pues afecta directamente a su profesión,
«maestro mayor de obras» y es
del día 6 de abril de 1589, cuando toma por aprendiz de cantero a Andrés López
hijo de Andrés López de Luna, por tiempo de 4 años.
Estas escrituras, las
de la compra de la casa y la de tomar un aprendiz de cantero nos indican una
proyección de estabilidad en Cazorla, pues debía llevar en esta ciudad 11 años,
desde el año 1578, fecha de la primera escritura de “carretadas de piedra” que hemos encontrado en los Protocolos, y la
construcción de Santa María seguía a buen ritmo.
Patrono
de la obra
La bibliografía sobre
Santa María está llena de suposiciones en lo referente a quién pagó esta
grandiosa obra. En este apartado me limitaré a citar las escrituras del
transporte de piedra desde la cantera de Los Portillos hasta la obra de la
Iglesia Mayor de Santa María y quien costeaba la compra de dichas piedras y su
transporte.
En
la escritura de 1578, por la que se obligan Pedro de Huerta
y los hermanos Antonio y Pedro Moreno, a transportar 500 carretadas de piedra
hasta la obra de la iglesia, se expone: «…
y están presentes manuel yañes clérigo presbítero vecino desta
dicha villa mayordomo de la yglesia mayor, dijo que en nombre de la dicha
yglesia estaba e a es estaba el …. Y se oblligavan
e obligo de dar e pagar a los dichos Anton y pedro Moreno e pedro de guerta
carreteros…» .
En
la escritura de 1588, para la portada de la calle de La Hoz
podemos leer: « … nos obligamos de dar y
entregar a la yglesia de santa maría mayor desta villa y a el bachiller Martín
Donzel su mayordomo y al que sucediere en su lugar y aquien su poder
viere quatrocientas carretadas de piedra… y la dicha piedra a de ser a contento del licenciado Jorge Perez
vicario deste partido y del prior de la dicha yglesia y del mayordomo y maestro
della y con estas condiciones… las quatrocientas carretadas de piedra el dicho
mayordomo en nombre de la dicha yglesia o quien su poder tobiere la puedan
mandar hacer y sacar por lo que mas costare…».
En la escritura del 25 de junio de 1590, por la que Lázaro de Molina y el Bachiller de Padilla se obligan de entregar a la Iglesia Mayor de Santa María «… la tova rripio y arena que fuere menester y se pudiere gastar desde oy… en cada semana y se a de hacer la paga de todos y a buena cuenta de todo con susodicho rreziben de presente de la dicha iglesia y de su mayordomo en su nombre ziento y setenta y seis reales… y estando presente Martín Donzel clérigo mayordomo de la dicha yglesia y a su nombre aceto esta escritura y se obligo de qunplir e pagarlo que es de parte de la dicha yglesia…».
Aparte de las
escrituras ya mencionadas, seguramente la más detallada, por las personas que
intervienen, es la que se otorga en Cazorla el día 17 de marzo de 1591 entre «…estevan
fernández y Felipe palenciano de la fuente y Martín sanchez vizcaino
vecinos de la villa de sigura de la sierra… se obligaron de traer a esta villa
de caçorla desde la cantera de los
portillos termino desta villa trescientas carretadas de piedra … y
estando presente manuel yañes clérigo prestibero mayordomo de la
dicha yglesia como principal y Jeronimo de Bedmar notario y veedor de la obra
de la dicha yglesia como sus fiadores y
pagador… dixeron que aceptaban y aceptaron esta escritura y se obligaron de
cumplirlas… al precio de ziento noventa y seis maravedís cada una … en
presencia del licenciado jorge perez vicario e juez eclesiástico deste Partido
y del Licenciado Hernando de Lorca clérigo prior de las yglesias desta
villa que a y validan esta escritura siendo testigos Martín de Meabe
cantero…». Aquí están todos los que tienen que pagar esta obra, el vicario,
el prior de la iglesia de Santa María,
el mayordomo de fábrica y el veedor de la obra y, por testigo, uno de los canteros
principales, Martín de Meabe.
Las
canteras de Los Portillos
En las escrituras que
hemos visto de «carretadas de piedra
franca», siempre especifican que se ha de hacer desde la «cantera de los Portillos», que, con
facilidad, se puede localizar en los mapas en la zona de Cabeza de Rey. Este
montículo posee dos zonas de canteras aun visibles: la que se encuentra en las
proximidades del «cortijo de D. Miguel
Godoy» y las que se encuentran un poco más al Este, en la ladera que mira
al río Cazorla, conocido como cortijo «Los
Portillos». La distancia en línea recta con Cazorla, desde el punto de
máxima elevación, 700 metros sobre el nivel del mar, es de 9 km y está en
visión directa. Las dos canteras tienen
el mismo tipo de piedra.
En el siglo XVI, este transporte en carretadas estaba bastante reglado. En las escrituras que hemos estudiado, lo especifica muy claramente «… por cada carretada de treynta y zinco arrobas de peso…». La excepción eran si se cargaban con más peso «… y la que cargare a zincuenta arrobas sirva de paga por dos carretadas el dicho precio…». Son carretas tiradas por dos bueyes las primeras y por cuatro las de más peso. En uno de los contratos se prevén las posibles vicisitudes que pudieran surgir, como pueden ser las averías de estos medios de transporte, y deja claro que los reparan los transportistas, pero que «… la dicha yglesia les ha de dar licencia del Concejo desta villa para cortar enla Sierra desta villa la madera que se vieren menester para el reparo de las carretas… es de razón que la dicha yglesia les a de dar el pasto del ganado libre … ». En cuanto a la preparación de la piedra, es claro que es la iglesia de Santa María la que debe disponer todo lo necesario para su preparación y corte «… se nos a de entregar toda la herramienta que para ello tiene la dicha yglesia…». Podemos añadir a esta parte de «las carretadas de piedra» cual era el trayecto seguido para llegar hasta Cazorla desde las canteras. Como hemos indicado anteriormente, hay dos zonas de cantera en «Los Portillos». La primera situada en alto, cerca del Cortijo de don Miguel Godoy, que sería la forma más fácil de llegar a Cazorla, pues tiene un trayecto casi llano y sin tener que atravesar río alguno, el trayecto sería desde Cabeza del Rey bordeando el Tumbal hasta el cortijo de La Solana, de allí al arroyo de la Zarza dirección la Loma del Bellotón para salir al antiguo camino de Quesada y de allí directamente a la Plaza de Santa María. Son 15 km en terreno totalmente llano. La otra opción, para la piedra que se saque de las canteras situadas en la vertiente Este del cerro, al estar a una cota mucho más baja y frente al río Cazorla, el trayecto más probable era bajar por el Camino de las Canteras, atravesar el arroyo de las Casas de Estepa, pasar por el Cortijo Grande hasta la ermita de Nubla, atravesar el río Cazorla y subir los 7 km de cuesta hasta la Plaza de Santa María, en total 10 km. Este trayecto también se podría utilizar como vuelta, con las carretas vacías para llegar hasta la cantera de arriba.
Sobre las canteras de
Los Portillos nos queda una cuestión importante, pues hemos descubierto también
quien era el propietario de este terreno en las fechas de esta obra. El día 31
de abril de 1591 nos encontramos al doctor Hernando Amador de Lazcano haciendo
una escritura en el tenor siguiente: « quel
dicho doctor allana al dicho Juan rruiz las tierras de sus cortijos
de los dichos sitios del Carriçal y Portillos para que en ellos libremente y
sin ninguna recompensa pueda abrir cantera donde quisierre a sacar piedra de
las abiertas y armar hornos …».
Conclusión.
A la luz de estos documentos, no hay duda de que es
la Iglesia, el Arzobispado de Toledo, al cual pertenecía Cazorla, quien corre con
los gastos de esta gran obra. Se
puede afirmar también que la construcción de la Iglesia Mayor de Santa María de
Gracia, se realizó de la siguiente manera: en fecha que aún desconocemos, pero
seguramente en la primera mitad del siglo XVI, se construyó la cabecera, bóveda
del crucero y primer arco toral de Santa María, y se cerró con la pared contra
la que se colocó el coro y órgano y se abrió al culto. Así estaba en 1815
cuando leemos los informes del estado del templo después del incendio de los
franceses. En una segunda fase, de la que tenemos como primera escritura la de
26 de enero de 1578, se empieza por los pies, la torre de la Epístola (1580),
se construye el muro de la calle de La Hoz con la portada (1589), se levantan
los pilares que faltan en la nave central «…
hasta 20 pies…», se levanta la puerta principal hasta la altura de la torre
y se empieza a levantar la segunda torre, la del Evangelio (1596).
Con todo esto, a día de hoy, podemos afirmar que a partir del año 1578 el maestro mayor de las obras de Santa María es Gabriel Ruiz Tauste y quien pagaba la obra era el Arzobispado de Toledo por mano del mayordomo de fábrica con el visto bueno de su Vicario y Juez Eclesiástico en Cazorla.
Todas las fotografías son cortesía de Ángel Balboa Beltrán.

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