miércoles, 15 de abril de 2026

 

Una limosna a la Virgen de la Cabeza.

La devoción a la Virgen de la Cabeza en Cazorla es importante y se puede seguir a lo largo del tiempo. Hoy nos vamos a centrar en una escritura de donación de un censo, pues en ella se nos facilitan ciertos datos interesantes para el conocimiento de la Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza.

Doña Potenciana Merino, viuda de don Antonio de Xorquera y Rivera manifiesta en la escritura: «… y respecto a la gran devoción que yo he tenido y tengo a Nuestra Señora de la Cabeza que su casa está sita y fundada extramuros de esta villa y deseando que la Cofradía de esta Señora vaya en aumento y su fiesta se celebre con toda ostentación…» hace una donación de un censo «suyo propio» de 36.750 maravedís de principal, son casi 100 ducados que es una cantidad importante, para que se pague «una misa con diácono y subdiácono el día de su festividad, último domingo de abril… y que el sermón que se predicase se pague este día y los subsiguientes de los réditos de dicho censo..». Para hacer la escritura, por la cual doña Potenciana dona a la Cofradía el censo, es previo que la Junta Directiva de la Cofradía acuerde la aceptación de la limosna y autorice a su mayordomo a firmar la escritura. En la escritura va inserto un certificado del acuerdo del cabildo celebrado en Cazorla el 26 de marzo de 1645. Por este certificado podemos conocer el nombre del «notario apostólico y escribano de la Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza», Esteban Martínez Ruiz que lo firma: «estando juntos el cabildo y oficiales de dicha Cofradía, se dio comisión al Licenciado don Gerónimo de los Dieces y Xorquera y a Francisco Ramos, mayordomo de la dicha Cofradía para aceptar una oferta y donación que hace doña Potenciana Merino…» de manera que conocemos el nombre del que era mayordomo de la Cofradía en 1645 y el del prior de la iglesia de la Madre de Dios y Santa Lucia. Francisco Ramos, es un conocido por tenerlo unido a la iglesia de san Francisco, ya que en ella tiene una misa cantada todos los jueves del año al Santísimo Sacramento y una misa con sermón a san Buenventura, con una limosna de 200 reales, cargados sobre las rentas de 40 fanegas de tierra en La Dehesilla.


 De doña Potenciana Merino y Bustos, por su testamento que hace conjuntamente con su hija doña María Félix de Xorquera y Rivera, doncella, que tienen en propiedad una capilla en san Francisco, en el Altar Mayor, en el lado del Evangelio a la advocación de san Antonio de Padua y dejó, perpetuamente, 3 misas cantadas que se cargan sobre unas tierras en Las Celadillas. También nos da a conocer el nombre de una esclava Tomasa de Xorquera, a la que dan la libertad cuando mueran ambas y le dejan para que viva unas casas accesorias a la principal suya y una viña para que por los días de su vida pueda vivir.

 Este año, el último domingo de abril es el día 26. Celebraremos con toda solemnidad la Fiesta a Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de Cazorla.

La fotografía que acompaña este texto se corresponde con el día de la Romería del 25 de abril de 1948. Autor: San Antonio. Archivo particular.

jueves, 19 de marzo de 2026

 

Es una tradición en la Iglesia dedicar los jueves de cada semana a la oración ante el Santísimo Sacramento. San Francisco, desde que se abrió al culto, allá por 1578, ha tenido al Santísimo como centro de todas las celebraciones. No hace falta ponerlo por escrito para tener constancia de los rituales que en este lugar se han celebrado. Pero curiosamente tenemos una escritura donde Francisco Ramos, cuñado de Juan de Madrigal “el viejo” manifiesta ante el escribano público Gaspar Martínez de los Reyes, «que tengo mucha devoción al Santisimo Sacramento del Altar». Estamos en 4 de enero de 1645 y la intención del Francisco Ramos es fundar una memoria y vínculo perpetuo en la iglesia de san Francisco, para con las rentas que produzcan dos de su fincas con 40 fanegas de tierra, en La Dehesilla y el Alcachofar poder «decir cada jueves de cada semana todos los años para siempre jamas mientras el mundo fuere en el dicho convento una misa cantada con El presente, diacono y subdiácono de la dicha festividad del Santisimo Sacramento y se ha de tocar el órgano y asistan los religiosos del dicho convento». Para pagar esta fiesta se ha de dar, de las rentas de las 40 fanegas de tierra «de limosna al síndico del dicho convento cada un año ciento sesenta reales».

Además de esta Fiesta, la vanidad del fundador es grande y conoce muy bien el templo de san Francisco, y en este año de 1645 ya se está preparando una obra importante en él, que es la reforma que el padre fray Sebastián de Orozco (1649) hizo, ampliando la iglesia hasta la configuración que hoy día conocemos. Pues bien, «yo, el dicho Francisco Ramos o mis herederos, labrada la Iglesia tomásemos alguna capilla para nuestro entierro en ella, acabada la misa se ha de decir un responso por nuestras animas».

A fin de completar esta breve reseña, solamente un par de datos más. Para todas estas Fiestas y exposición del Santísimo, el Ritual Romano prevé la utilización de “La Custodia”. En san Francisco siempre hemos tenido una Custodia. La primera de la que yo tengo constancia por escrito la regaló Luis de Caravaca, que por su testamento del 28 de Noviembre de 1582 dispone «se de al señor san Francisco de mis bienes veinte y cuatro ducados para hacer una custodia en que se lleve y saque el Santisimo Sacramento en su Fiesta y 4 ducados para la hechura, que son por todo veinte y ocho ducados». La última y que tenemos en uso es la que regaló doña Dolores García Ortega, que en memoria de su difunto esposo, mando labrar en un taller de orfebrería de Córdoba y que hoy utilizamos en la procesión del Corpus Christi.

lunes, 22 de diciembre de 2025

 

Misas de la Luz.

La estructura de los testamentos responde a un modelo que a lo largo del tiempo ha ido cambiando. No es igual un testamente del siglo XVI que uno del siglo XVII, pero lo que siempre encontramos son las «mandas de misas». No falta una misa de Réquiem, las misas de Ánima o simplemente las misas rezadas. Pero algunos testadores son más específicos y desean un tipo particular de misas como son las «Misas de San Amador» o las «Misas de San Gregorio» denominación con que se hace referencia a un número concreto de misas, a una intención o un modo particular de decir las misas. Así por ejemplo las de San Amador son un grupo de 33 misas ofrecidas por las Ánimas del Purgatorio; las 30 misas de San Gregorio son otro grupo muy frecuente en los testamentos. Estos ciclos de misas se remontan a periodos medievales que llegaron adornados con un sofisticado ritual paralitúrgico que fue suprimido y filtrado en el Concilio de Trento, por considerarlos fruto de la superstición, dejando solamente la denominación de estos ciclos de misas que son los que han llegado hasta nosotros. En los cientos de testamentos de los siglos XVI y XVII que he leído, es relativamente frecuente este tipo de mandas.

Hay un ciclo de misas que solo he encontrado una sola vez y se titula «Las 13 misas de la Luz». Lo tenemos en el testamento de Isabel Martínez, mujer de Alonso Fernández de la Muela, vecina de La Iruela y residente en Cazorla. Hace testamento el día 1 de septiembre de 1631 ante el escribano Juan de Bustos. Se manda enterrar en la iglesia de San José, en la sepultura que allí tiene. Nombra por sus herederos a sus hijos: Catalina, Ana, Alonso e Isabel Fernández. La manda que nos interesa dice así: «díganse por mi anima así mismo las trece misas de la Luz»


La bibliografía sobre este ciclo de misas es escasa, pero todos los autores hacen referencia a que es un ciclo que aparece en los testamentos por expresa voluntad del testador para que se celebre en el tiempo de Adviento, tiempo del anuncio del Nacimiento de Jesús en Belén «la Luz del Mundo» que en el calendario cristiano es el 25 de Diciembre para que sirva de guía a las Almas del Purgatorio. También se denominan así por celebrarse con las primeras horas del día, al Alba.

Hoy día, ya fuera de las mandas testamentarias,  se celebra por algunos colectivos, cofradías y hermandades principalmente en Canarias, como viene recogido en el Diccionario Histórico del Español de Canarias: «La que se celebraba durante la Navidad, a las horas del alba.» 

Fotografía: Anunciación. Maestro de la Virgen de la Calva (1300-1313) Piedra arenista policromada. Colegiata de Santa María la Mayor de Toro en Zamora. Catalogo de la exposición Las Edades del Hombre 2025. Página 105.


domingo, 7 de septiembre de 2025

La huella de la Real Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo. Pregón de Fiestas 2025

 

A modo de prólogo

 Este es un año importante para la Cofradía, toda vez que hemos sido invitados por el Obispado de Jaén para tomar parte en la “Magna Procesión” que, con motivo del Jubileo de la Esperanza, tendrá lugar en Jaén. De la Historia de la Cofradía, podría contaros muchas curiosidades: desde el encargo al pintor Mariano de Madrazo del actual lienzo del Cristo del Consuelo, hasta la compra de las campanas, los bancos de la nave de la iglesia o los donantes de las campanillas que salen todos los años colgadas de la parte de atrás del Cuadro. Pero todo esto, siendo importante, no es lo suficiente para que en esta tarde, todos los que estáis aquí presentes arropándome en este acto de inicio de las Fiestas de Septiembre en honor al Santísimo Cristo del Consuelo, salgáis con una idea clara de lo que ha sido y es, para los cazorleños, la devoción al Cristo del Consuelo y la formación de su Cofradía.

Nuestra Cofradía está unida a los franciscanos desde el siglo XIX, cuando dejamos Santa María y nos instalamos definitivamente en el templo de San Francisco. En Cazorla, la huella de San Francisco vino de la mano de un importante fraile de esta orden, nada más y nada menos que fray Francisco Ximénez de Cisneros, cardenal y arzobispo de Toledo, señor del Adelantamiento de Cazorla. Para gobernar estas tierras nombró por su Adelantado a Don García de Villarroel, un cortesano y hombre de armas que tuvo problemas económicos en la administración del Adelantamiento. Cisneros le obligó como «penitencia» en sus excesos, a la construcción y patronazgo a sus expensas de un convento en Cazorla de la Orden de Santa Clara, (que es la rama femenina de los franciscanos), bajo el título de «San Juan de la Penitencia» y donde reposaron sus restos mortales. Las obras se terminaron en 1525 y hasta el nuevo edificio se trasladaron las monjas que desde 1517 ocupaban la ermita del Cristo de la Vera Cruz. Anexo a esta ermita, los frailes franciscanos fundan un Vicariato para atender espiritualmente a las monjas. Algunos años después, 1578, los frailes se trasladan al centro de la villa, al lugar de los Manglanillos, y construyen el convento y la que hoy es iglesia de San Francisco.

Pues bien, una piadosa costumbre franciscana consiste en colocar en sus conventos una «huella de San Francisco». Es un grabado que representa a tamaño natural la pisada del santo, como una plantilla de sus sandalias. Está orlada por los símbolos de la Pasión del Señor, y las dos versiones del escudo de los franciscanos.En la parte superior, la Cruz de Cristo sobre calvario cubierto de calaveras, y sobre ella, dos brazos cruzados: uno desnudo y con la marca del calvo, representando a Jesús en la Cruz, y el otro, vestido de pardo sayal con el estigma, es el brazo de San Francisco. En la parte inferior del grabado, la otra versión del escudo de los franciscanos, en el que se representa el cáliz de la pasión rodeado por las cinco llagas del cuerpo de Jesús que, como estigmas, se reprodujeron en el cuerpo del Santo de Asís. Esta última versión del escudo de la Orden Franciscana, aunque un poco más simplificada, es la que tenemos en dos escudos en Cazorla. Uno en la esquina de la calle del Carmen con Mercedes Gómez, en el muro del que fuera convento de San Juan de la Penitencia, fechado en 1572 y el otro sobre la puerta de entrada a la iglesia de San Francisco, con la fecha de 1649.

El 21 de Abril,mientras yo escribía este texto, amaneció con la noticia de la muerte del Papa Francisco. Un Papa muy particular que ha dado un paso más en el camino que la Iglesia trazó con el Concilio Vaticano II. Entre las muchas horas de televisión y prensa que hemos tenido, me llamó la atención la frase que, aun siendo cardenal arzobispo de Buenos Aires, les dirige a los jóvenes el sábado 9 de junio de 2012, con motivo de la festividad del Corpus Christi: «El que camina sin dejar huella no sirve para nada. En la vida hay que caminar como caminó Jesús: dejando huellas que marquen la historia. Huellas que dejen descendencia.» Y aquí está la clave del contenido y del título que le he dado a este Pregón:


«La huella de la

Real Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo»

1.- La devoción al Cristo del Consuelo

En 1632 llega a Cazorla Don Iñigo Fernández de Angulo y Velasco, caballero de la Orden de Santiago y gobernador de Zamora, natural de Santa María, en el valle del Mena, provincia de Burgos para tomar posesión como Alguacil Mayor de la Villa de Cazorla y Alcaide de su cárcel. Estaba casado con Doña Francisca de Sandoval, natural de Cazorla. Fruto de este matrimonio nacen varios hijos. El que nos interesa es quien heredaría el mayorazgo, don Iñigo Rodulfo, bautizado en Cazorla el día 24 de julio de 1633. Se casó con su prima doña Francisca Juana de la Tovilla Escós y Godoy en 1659.El 13 de noviembre de 1690 recibieron del título de Marqueses de Hinojares.

Quien, por primera vez, nos habla de la relación de este matrimonio con la devoción al Señor del Consuelo, es el profesor don Rafael Laínez Alcalá: «…yo pienso ahora en que todavía D. Iñigo Rodulfo y doña Francisca Juana, su esposa, siguen soñando en sus Mayorazgos de Angulo y de Hinojares, tierras de Castilla y Andalucía, desde la severa actitud orante en que se mantienen aún a los pies del Cristo (¿de Cazorla, de Burgos?) que con tanto fervor guardan mis amigos los señores de Muro en la casona de la vieja calle de las Tiendas…»

En 1984 se publicó el artículo “La devoción del Santo Cristo del Consuelo y la familia Fernández de Angulo”, de don Rufino Almansa Tallante, donde, tras un minucioso estudio de los Libros Parroquiales concluye «… nos atrevemos a afirmar que los orantes son el hijo mayor de los susodichos señores, don Iñigo Rodulfo Fernández de Angulo y Sandoval, y su prima, doña Francisca Juana de la Tovilla Escós y Godoy». Es la confirmación de lo que apuntaba el profesor Laínez Alcalá sobre los personajes que hay a los pies del cuadro que, en Cazorla, se conoce como «Cristo de los Orantes». Por expresa voluntad de la familia Muro-Tamayo, y en escritura pública de fecha 17 de Agosto de 1992, el «Cuadro de los Orantes» pasó a formar parte del patrimonio de la Cofradía. La entrega efectiva se produjo el día 12 de septiembre de 2015, cuando la Junta Directiva se trasladó a la casa de la familia Muro, y colocado sobre las andas procesionales, el «Cuadro de los Orantes» se trasladó hasta la primera capilla del lado de la Epístola del templo de San Francisco.

La primera noticia, a día de hoy, que nos sitúa al Cristo del Consuelo en la iglesia parroquial, en la capilla del lado del Evangelio del presbiterio, la he encontrado en el protocolo del escribano Diego de Texerina y Jorquera. En el que se encuentra el testamento de Luisa Antonia de Zafra, natural de Cazorla, viuda de Juan Felipe, de nacionalidad francesa. El testamento tiene fecha del día 15 de Enero de 1684 y, en una de las mandas nos dice: « por mi ánima se digan cincuenta misas rezadas, las cuales todas aquí contenidas declaro mi voluntad se celebren y digan por los señores clérigos de esta villa, excepto quince misas que se han de decir en el Sagrario de dicha iglesia maior a donde está el Santísimo Cristo del Consuelo, que han de ser las quince misas a los Misterios de Nuestro Redentor y soberano maestro y se han de decir por el Licenciado don Juan Alfonso de los Rios, presbítero y teniente de cura de las parroquiales de esta villa».

La segunda referencia a la presencia del Cristo del Consuelo en Santa María viene de la mano del Vicario Eclesiástico, don José Romero de Vargas que, en cumplimiento de sus funciones, hace visita en Octubre del año de 1691 a la iglesia parroquial y relata «…En la iglesia parroquial maior de Cazorla ay tres Capillas, la una al lado del Evangelio del Altar Maior intitulada del santo Xto del Consuelo donde se aia colocado el segundo Sagrario que tiene dicha iglesia y por executoria de Vº Ema. Tiene derecho a enterrarse y sentarse en ella el marques de los hinojares a quien pertenece y así mismo otra capilla en la dicha Iglesia que llaman de los Tovilla……». Esta forma tan familiar, y en tiempo presente del texto, nos indica que la concesión del privilegio de tener capilla propia en este lugar, es muy próximo a esta visita. El cardenal Portocarrero estuvo en Cazorla para las fiestas del Corpus Christi de 1685 y debió conocer a nuestros personajes. Aún no hemos podido determinar desde cuando el Cuadro del Cristo del Consuelo está en esta capilla. Cuando hablo del Cuadro del Cristo del Consuelo, estoy haciendo referencia al «Cuadro de los Orantes»y tiene lógica que esta capilla se la dedicaran a su particular devoción del Santo Cristo del Consuelo y colocasen en ella el cuadro que ya tenían en su casa, con ellos pintados a los pies del Crucificado. Los autores anteriormente citados, Laínez Alcalá y Almansa Tallante, han fechado el cuadro de los Orantes en la horquilla de 1659-1664, atendiendo al estilo pictórico y a las vestimentas de los personajes.La visita del Vicario sucede 3 años antes del diluvio y suponemos que es el cuadro del «Cristo de los Orantes» el que se encuentra en esta capilla el 2 de junio de 1694. En 1714, dos años después de aprobar los Estatutos el texto cambia y el Vicario cuando hace referencia a la misma capilla nos dice: «… se venera la efigie del Santo Cristo del Consuelo que es pintura en lienzo colocada en altar y ara donde está el comulgatorio y lámpara de plata que arde continuamente…» luego hemos de pensar que ya es el Cuadro sin los orantes, con el pueblo a los pies que ha encargado la Cofradía como su imagen titular, el que en esta fecha se encuentra en la Capilla.

2.- Las huellas de la Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo

 2.1.- La Inundación de 1694

«…el Santo christo del consuelo,

que se saco otro dia mojado hasta la mitad y herido de la Piedras»

 La descripción de lo que sucedió en Cazorla el día 2 y 3 de junio de 1694  se encuentra en la carta que el escribano público Baltasar del Castillo en nombre de la villa de Cazorla,dirige a los cabildos de las Santas Iglesias catedrales de Sevilla y Toledo, fechada en Cazorla el 13 de junio de 1694. Dice así:

«… hauiendo estado todo el dia con nubes horrorosas hasta las quatro de la tarde (que se juntaron muchos truenos y relámpagos de grande espanto) abrio el cielo sus cataratas durando lo riguroso del Dilubio, poco más de una ora, en cuio corto tiempo obio tantas ruinas y pérdidas que en lo que huuiere mundo abra memoria de tan lastimosa tragedia, ocasionada en la fabrica, en la rara y singular fundaçion de esta Villa, situada en la falda de Dos Sierras emientes que la cogen las espaldas, como en media Luna y en el Valle por donde ba el Rio que nace de estas Sierras, fabricaron una puente y sobre ella La Iglesia mayor… de forma que el rio entra por debaxo del Sagrario, cuerpo de toda la Iglesia, Plaza y Carneçerias: y con el turbión de agua referido, traxo unos peñascos de tan gran magnitud que ceraron la madre al rio, haciendo una antepuerta a la entrada de la bobeda de la Igleçia  y fue haciendo represa hasta llegar a la Sierra, y bolviendo a ella reuento con tanto ímpetu que rompió la Sacristia, e inundo toda la Yglesia y por la calle del lado entra en la Plaza tan alto y con tan grandes peñascos que el agua llego a las campanas de la torre, y Jugando con las peñas en la Plaza donde desde el año 684 estaua abierto vn boquerón en la bobeda, que se aderezaba, abriéndola toda de arriba abaxo y pasando a las Carnecerias y medias casas del Ayuntmiento, las deshiço y lleno invisiblemente y con tan grandes desahogadero hubo mas de dos estados de alto en toda la Plaza…» Este «Diluvio», además de dañar la Iglesia Mayor como hemos descrito, se cobró la vida de 64 personas, destrozó las casas del Cabildo, afectó a más de 20 molinos de harina que había en el cauce del río y se llevó todos los puentes que comunicaban ambas partes de la villa. Los cuerpos de algunas personas, junto a los cálices, libros y ornamentos de plata de la iglesia, aparecieron a más de tres leguas de distancia solo la plata la valoran en más de diez mil ducados. Los vecinos, en número de más de 500 personas, se vieron obligados a refugiarse en el Castillo pues, en la tarde del día siguiente, 3 de junio se desató una nueva tormenta tan peligrosa o más que la descrita el día 2. Baltasar del Castillo, describe de nuevo: «… descargó su ira encima de la Sierra, y con la vertiente que cae a la Villa se admiraua el ver baxar el agua de color de Sangre encendida; Aquí fue los alaridos de que los montes estauan sobre nosotros negándose al consuelo y desesperados y contritos les ha de costar a muchos la Vida este susto.»

En este ambiente, el pueblo se vió desamparado y acudió a la Iglesia Mayor al día siguiente. El escribano público nos relata lo que encontraron: «… Las Santas Ymagenes sean descubierto, la mas cercana vna legua: Solo quedó la de Nuestra Señora de Gracia y el Santo christo del consuelo, que se saco otro dia mojado hasta la mitad y herido de la Piedras.» 


2.2.- Fundación de la Cofradía. Los primeros estatutos de  1712

«…los hermanos queremos Ynstituir y fundar hermandad…»

La Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo aparece por primera vez como tal organización religiosa, ante el escribano público de Cazorla Pedro Manuel de Texerina y Jorquera, el día 31 de Enero de 1712, para hacer un poder de representación a fin de tramitar ante el Consejo de Gobernación del Arzobispado de Toledo la aprobación de sus estatutos. El texto comienza así: «Pedro de la Plaza maiordomo de la Cofradia del Sto. Xto. del Consuelo zita en la parroquia de Santa María la Maior desta Villa. Don Xtobal Enrique Ferndz. de Bustos Alfere, Juan de Plaza, Pedro Sanchez, Francisco Xavier Zepillo, Juan Gaston, Alfonso de la Paz, Francisco Antonio Yañez Muñoz y Joseph Estudillo hermanos de la dicha Cofradía Vecinos de esta Villa a quien doi fe conozco por si y en nombre de los demás hermanos que de presente son i a delante fueren de dicha Cofradia....».

Solamente han pasado 18 años desde el día del Diluvio, y en el escrito donde se pide la aprobación de las Constituciones y Ordenanzas comienza diciendo «En Nombre de el Santo Christo del Consuelo y de la Virgen Nuestra Señora de gracia zita en la Iglesia Parrochial Maior desta villa de Cazorla los hermanos queremos Ynstituir y fundar hermandad para que su magestad nos Ylumine en el mejor azierto...», aparecen juntas las dos imágenes que se salvaron del  Diluvio, es como nos dijo D. Rufino, donde las miradas y los corazones de los cazorleños fueron centrándose, pero esto no va solo, sino que “lo primero Nombramos por nuestro hermano maior de la Cofradia del santo christo del consuelo al doctor Dn. Antonio de Salomon y Magdaleno prior y cura propio de las Parroquiales desta villa de Cazorla...”, el mismo al que dejaron el niño en la puerta de su casa y lo lleva a bautizar el día 26 de febrero de 1688 y le ponen por nombre «Matias Antonio del Consuelo».La elección del nombre que los padres imponen a sus hijos está determinada por ciertas costumbres sociales. Es bastante general imponer los nombres de los abuelos, el nombre del padrino, el nombre de los reyes y en muchas ocasiones el nombre de santo patrón del lugar o el santo del día del bautismo. En este caso tan particular se llama Matías, el niño debió nacer el día 24 de Febrero, pues lo encontraron en el tranco de la puerta el día 25; Antonio, por ser su padrino Don Antonio de Salomón, y finalmente Consuelo, por ser la naciente devoción popular en Cazorla.

En Cazorla, con anterioridad al siglo XVII, los nombres más usados, que hacen referencia a los santos de mayor devoción son: Isicio, María de la Cabeza y María de Tíscar. A modo de ejemplo, y por lo común que es el nombre de Isicio en Cazorla, voy a citar una escritura del 31 de mayo de 1596, donde Francisco Espinel vecino de Cazorla, como administrador de la persona de su hija «ESIZIA» la pone a soldada en la casa de Juan Destremera Fuertes por tiempo de 4 años. Una niña que entra a servir, en esta época puede tener entre 10 ó 15 años, luego debió ser bautizada en la década de 1580.

Así, a partir de la primera mitad del s. XVIII, comprobamos que en los libros parroquiales los niños que se bautizan en torno a la fiesta de Exaltación de la Cruz, llevan el nombre de Consuelo. Y que el 90% de los niños que bautizan los sacerdotes de Santa María, don Mariano de Robles y don José de Cuenca, y el predicador de San Francisco, fray Juan de Robles, llevan todos el  del Consuelo”, como segundo o tercer nombre. No cabe duda  que D. Antonio de Salomón es el “alma mater” de esta cofradía, lleva años trabajando en ello, y estos estatutos de 1712 son el fruto de su trabajo para fomentar la devoción al Señor del Consuelo, y disponer de su propia Cofradía a fin de organizar el culto a esta Imagen.

Pero no es hasta el siglo XIX cuando se generaliza el nombre de Consuelo, bien como primero o segundo nombre tanto a los niños como a las niñas, a todos aquellos que son bautizados en la Parroquia Mayor. La huella es tan intensa que, seguramente, somos el único pueblo de España, donde los varones llevan por nombre Consuelo.

A modo de ejemplo: el bautismo de Santiago del Consuelo Moreno Foronda, el día 31 de diciembre de 1834 «…un niño que nació el precedente día a las siete de la mañana, hijo legitimo de Juan Moreno, natural del Molar y de Francisca Foronda natural y ambos vecinos de esta Ciudad y mis parroquianos a quien puse por nombre Santiago del Consuelo, abuelos paternos Gregorio Moreno natural de El Molar y Manuela Caravaca, maternos Alfonso Foronda y Luisa de Tiscar, todos de esta Naturaleza…». O bien este otro, Consuelo de Peña, que lleva a bautizar a su hija María Eugenia de Peña el día 7 de Septiembre de 184514 Y por último, vamos a citar a María del Consuelo Gómez Postiguillo, bautizada el 8 de Diciembre de 1801 hija de Antonio Gómez y Ramona Postiguillo.

Por ser interesantes para la evolución futura de la Cofradía, vamos a analizar con detenimiento estos primeros Estatutos que se organizan en 19 capítulos u ordenanzas. Las tres primeras tratan de los cargos directivos. Así se nombra, como Hermano Mayor de la Cofradía, al Prior que ya hemos citado;como Alférez a D. Cristóbal Enrique Fernández de Bustos, y como Mayordomo a Pedro de la Plaza.

El cargo de Alférez lleva consigo «el conbidar para las fiestas las comunidades y demas personas de obligaziones y rezivirlas en la puerta de la iglesia y a la razon de para la procesion sacar el estandarte en la que en ella aia de salir …asi mismo de su obligacion poner las mazas de las comunidades que se conbiden para dicha fiesta en los asientos que les pertenecen». Para ello nombran a un caballero hijodalgo, que se detecta no sólo por el «Don», que antecede a su nombre, sino también por los apellidos, que están en el padrón de caballeros hijodalgos de Cazorla desde la primera mitad del siglo XVI y que tienen sus orígenes en otra de las villas del Adelantamiento de Cazorla, de las de «allende del río», Iznatoraf.

El Mayordomo es Pedro de la Plaza, sobre quien recae el poder efectivo de la cofradía para la organización de la fiesta el 14 de septiembre, pues pone claramente «sin que por ello dicho alferez ni hemanos se yntrometan en cosa alguna». En cuanto a la elección del Mayordomo, debe hacerse en cabildo de todos los hermanos, y para convocar el cabildo se ha de tocar la campana y debe estar presente el Sr. Vicario. La elección se hará para tres años. Dentro de las obligaciones del mayordomo está, una vez elegido, nombrar un prioste y dos consiliarios, para que «assistan a lo que se ofreciere en la festividad del Sancto Christo sin que por ello sele pueda Ympedir». La ordenanza número 9 obliga al mayordomo en un plazo de 15 días «dar las quentas de su cargo» que las ha de aprobar el Sr. Vicario.

La ordenanza número 6 describe muy bien la obligación de todos los hermanos para el día de la fiesta:«... los hermanos de dicha cofradia aran de Confesar y comulgar teniendo velas en las manos...»; previamente las velas hay que comprarlas con una limosna de «un quartillo» y con esta cantidad se ha de montar el altar y, al capellán que diga la misa «se a de dar de limosna por ellos (los hermanos) seis reales”. En orden a los ingresos, no solo está este “quartillo», sino que existe la obligación de todos los años para la fiesta, que los hermanos han de dar «un quartillo de limosna para el sustento de tarea y este lo a de cobrar el prioste». Además para los nuevos hermanos que quieran pertenecer a la Cofradía «aian de dar de limosna y entrada quatro reales para ayuda a la fiesta y demás...».Por último estipulan que el mayordomo tiene que nombrar a las personas que le ayuden a pedir limosna en el pueblo y en el campo,«sin que por ello ningun hermano se aia de escusar luego que sea elexido...».Para guardar el dinero se dispone de un arca con dos llaves, una la tendrá el Mayordomo y otra el Prioste, y en ella se tendrá también un libro «donde se junten las limosnas que los fieles donen para la festividad».

Es muy interesante la obligación de asistencia a los entierros de los hermanos, así como las misas por el sufragio de sus almas. Esto se contempla en la ordenanza 17: «... el día que falleziere algun hermano los demas an de dar un quartillo para dezile misa visilia de cuerpo presente...», y tienen la obligación de asistir y llevar al difunto sobre sus hombros,  acompañado por ocho hachas de cera. La limosna de «un quartillo» tiene que cobrarla el Prioste y especifica que si no llegase para pagar, lo saque del arca. En cambio, si es la mujer de un hermano el protocolo es un poco diferente, pues solo tienen la obligación de llevarla a hombros y asistir con la cera, pero no dar limosna para el sufragio.

En la ordenanza número 14 se establece que a los cabildos tiene que asistir un escribano, del que dan el nombre,don Francisco Javier Fernández de la Fuente,«sin que por modo alguno lo pueda hacer otra persona sino fuere con su ynterposición o por su ausencia». Es de su responsabilidad el libro donde se han poner las ordenanzas y han de anotarse los hermanos que ingresan y los cabildos que se celebren.

Por último, hacer constar el número de hermanos, que en principio es cerrado, son solamente 80, aunque en el informe del Vicario Arzobispal se hace ver la necesidad de que ese número es orientativo y no se debe negar el ingreso a ninguno que «...cumpla de su obligacion y dessenzia correspondiente a hermano de la Cofradía del santo Christo del Consuelo y sea de forma que no procure escandalo su correzzion».

Para la aprobación de los Estatutos era necesario el informe del Vicario Eclesiástico. En el que describe la situación de la Parroquia: «…en dicha iglesia no hay fundada otra Cofradía de la misma advocación ni alguna con que pueda tener concurrencia o perjudicarle respecto de que solo está fundada la Cofradía del Santísimo Sacramento en dicha iglesia y por falta de rentas y haber cesado las limosnas esta casi extinguida y sin asistencia de cofrades y la corta renta que le ha quedado se invierte en ayuda a costear la festividad del Corpus y tener .....para cuando sale en público su Divina Magestad para los enfermos, por lo cual no considero inconveniente en que se establezca esta Cofradía,ni que sea de perjuicio alguno».  Dedica el Vicario un extenso párrafo a las fiestas profanas que era costumbre en otras cofradías: «...mandamos que no se faga Fiesta de toros, Comedia ni otro gasto profano...» esto viene como consecuencia de la afición a celebrar capeas en la plaza y representaciones teatrales en el atrio de Santa María, en la zona que quedó descubierta de la iglesia. Unos años más tarde, en 1763, el mayordomo de la Cofradía del Santo Cristo del Consuelo, a la sazón Clemente López, consigue licencia para hacer dos capeas en la plaza mayor, una de ellas con muerte del toro. El corregidor don Lorenzo Román de Silva, a la vista del escrito y para cubrirse de ser él quien prohíba los toros, se dirige al Presidente de la Chancillería de Granada a fin de que confirme la licencia o bien la deniegue, recordándole la prohibición que existe de tales espectáculos. El presidente de la Chancillería, D. Andrés Maraver y Vera, contesta «...que no se efectuen las fiestas de capeas para el Sto. Christode el Consuelo para las que su Sria. Ilma, tenia conzedida lizencia.... cuyo auto fue proveydo en diez y seis del corriente (agosto) y notificado en el mismo a clemente lopez mayordomo de la dicha Cofradia...». Aquel año nos quedamos sin toros, pero los intentos fueron constantes, y las corridas de toros han estado siempre unidas a las celebraciones más importantes del calendario de la Real Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo.

Estos estatutos se aprueban en Toledo a 11 de Abril de 1712 y los que dejaron su huella para las generaciones futuras son los que firman la solicitud para la aprobación de los estatutos «en la Villa de Caçorla en seis dias del mes de Henero de mil setezientos y doce años y firmamos los que savemos: Dn. Xtobal Enrique fernandes de bustos, Pedro de la Plaza, Francisco AnttonioYañez Muñoz, Marcos de Jorquera, Juan Bernardo Amador, Francisco Xavier Zepillo, Juan de Plaza, Francisco Xavier fernandez de la Fuente y Juan Gaitones». Estos cazorleños formaron la primera Junta Directiva que ha tenido la cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo.

2.3.- La invasión francesa. Los segundos estatutos 1859

«…se tiene por milagro atribuido al Señor del Consuelo…»

Un siglo más tarde se vivió en España una gran tragedia: La Invasión de los Franceses. Cazorla fue saqueada e incendiada en numerosas ocasiones. Además de las Actas del Cabildo, disponemos del testimonio de José Sanjuan que, en su libro “Resumen histórico de los acontecimientos sucedidos en Cazorla cuando la Guerra de la Independencia”, nos cuenta con sumo detalle, a modo de diario y con nombres y apellidos, todo lo que sucedió en Cazorla desde el día 29 de marzo de 1810 hasta el 19 de junio de 1812. Así comienza el libro: «Cuando en 20 de Enero de 1810, se internaron las tropas imperiales en Andalucía, algunas familias de Cazorla se hallaban refugiadas en la sierra, recelosas de las desgracias que podían ocurrir por la situación geográfica de la población….seguidamente el jefe habló al Alcalde e hizo saber la superior orden que traía de exigir 200.000 reales ipso facto; en lo que estaban condenados los vecinos por haber protegido y dispensado favor a los soldados españoles dispersos por Despeñaperros…». Aquí empiezan todas las desgracias ocurridas en Cazorla que recibió 22 incursiones militares, 14 saqueos y 5 incendios. El día 4 de junio de 1810, la resistencia se organizó con 150 soldados de caballería y 80 escopeteros. Por parte de los franceses fueron 2.000 infantes y 300 caballos. Con tan desproporcionadas fuerzas Cazorla fue arrasada y «… cometidos los más horrendos asesinatos, y saciados los deseos más feroces, y enseguida se principió el incendio. Difícil es describir la voracidad del fuego, de este elemento destructor cuyas llamas subieron como unas 40 varas, y sus densas columnas de humo se percibían a más de cinco leguas de circunferencia….». Este día ardió la iglesia de Santa María.

Entre la mucha documentación que hay en las Actas del Cabildo,nos vamos a ocupar solamente de los últimos días de la presencia de los franceses en la provincia de Jaén.

A primeros de marzo de 1812 se recibió en el Ayuntamiento de Cazorla una carta circular, instando a las autoridades a celebrar un tedeum el día de San José, (onomástica del rey José Bonaparte). Al día siguiente, en el cabildo celebrado el día 20, el Vicario Eclesiástico Dr. Campillo dice: «… y no haverse celebrado el cantico del Tedeum ni misa por estar quemadas todas las Iglesias de la población y averse profanado por la última entrada de tropas imperiales la única pieza habilitada para decir misa.»

Unos meses más tarde, y una vez comprobados los efectos del fuego y limpiada la iglesia, se comprobó que los daños habían afectado al retablo principal, capillas, coro y las techumbres de madera, con lo cual se pudo celebrar la fiesta del 14 de Septiembre de 1812 en honor al Cristo del Consuelo. Como el retablo se había quemado, se colocó en el testero del presbiterio el Cuadro del Santo Cristo del Consuelo. Asistieron todo el clero local y el Ayuntamiento en pleno con su «Alcalde-Presidente», don Pedro Manuel Lazcano, al frente. La presencia del «Alcalde-Presidente» en un lugar destacado de la nave del templo y que el Vicario Eclesiástico ocupara «una silla preeminente» en el presbiterio, originó un fuerte encontronazo entre la autoridad civil y la eclesiástica que provocó un intenso intercambio de correspondencia y llevar el asunto a la Real Chancillería de Granada. Todo por «La silla preeminente del Vicario». Esta mala relación entre el estado eclesiástico y el civil, fue el origen del cierre por ruina de Santa María, decretado por el Alcalde  el 6 de marzo de 1815. Los años que siguieron a la Guerra de la Independencia fueron difíciles en España; primero con la llegada de Fernando VII, con todo lo que ello supuso; después el «Trienio Liberal», la Primera Guerra Carlista…, y Cazorla no fue ajena a todos estos movimientos y en especial para la Iglesia, pues Cazorla y su Adelantamiento dejaron de ser un señorío de la iglesia de Toledo para incorporarse a la Corona con todos los derechos jurisdiscionales.

El 18 de septiembre de 1812, llegó a Cazorla la noticia de que los franceses abandonaban Jaén, pero en su camino de retirada hacia el mar pasarían por Cazorla. Aquello causó estupor y la gente se encomendó al Señor del Consuelo, pues era nuevamente, la única imagen que se había salvado del incendio de la iglesia mayor tal como nos ha dicho el Vicario, todas las iglesias y conventos estaban arrasados e incendiados, solo quedó en pie el Santo Cristo del Consuelo en Santa María; quedó reflejado en el acta del Cabildo del día 19 de Septiembre «…el hecho de no haberse aproximado a esta Villa parte alguna de dichos enemigos ni pedido raciones, ni causado el menor daño en nuestra campiña, no obstante de ser comunes los efectuados por donde van se tiene por milagro atribuido al Señor del Consuelo.» El Cabildo municipal propuso en esta misma sesión que para el día 27 de septiembre se celebre una solemne función religiosa con tedeum, sermón y música. De este acuerdo se dio traslado al mayordomo de la cofradía del Señor del Consuelo, y ésta se sumó a ellos  proponiendo que se completaran las fiestas religiosas con «unas fiestas de vaquillas» que el Ayuntamiento autoriza y el escrito termina diciendo «… es ynegable que dicho Señor ha manifestado su grandeza con haverse devorado toda la Yglesia con el titulo de Santa Maria la Maior, donde se venera el Señor del Consuelo y fue el caso que aun no tan solo no se yncendio su Capilla, si no es que la puerta de ella no percivio humo, teniéndose por milagro patente, y de aquí ha venido que las gentes han hecho y van a hacer muchas fiestas de Yglesia y Procesiones generales, y todo dando culto al Señor del Consuelo».

Como hemos visto, Santa María fue incendiada el 4 de junio de 1810 por las tropas francesas como represalia a las negativas de los cazorleños a someterse a la colaboración, económica y personal que pedían. Esto no impidió la celebración del cultos en Santa María, como los del 14 y 27 de septiembre de 1812, pero ante el cierre gubernativo de Santa María, el Vicario Dr. D. Antonio Campillo y Castaños, lo pone en conocimiento de las personas implicadas en ello, con un auto de fecha 8 de marzo de 1815, que dice así:  «... y en virtud de ellos cierrese la Iglesia mayor de esta Poblacion y para su traslacion al convento de la merced que parese ser lo mas commodo. pasese oficio al M.R. P. Comendador, para que se sirva franquear a dicha Parroquial la Pieza que llama el Granero, y quanto a esto no huviera lugar por alguna circumtancia la que sirve dicha Comunidad de Iglesia.».

De este auto se le da traslado al Prior y al mayordomo de Fábrica de Santa María, con la particularidad de que, en este último auto, el Vicario avisa, «... se haga dicha traslacion en secreto y sin formalidad alguna, para que el Pueblo no se commueba.»

El mismo auto se remite también «... al Mayordomo del Santisimo Cristo del Consuelo a fin de que igualmente lo trasladen sin aparato alguno a donde se establezca la Parroquia».

La intención del Dr. Campillo está clara. La Cofradía del Señor va donde la Parroquia, es la primera devoción popular y van de la mano. El escribano del cabildo, el mismo día 8 de marzo de 1815, se persona en las moradas de todos los implicados en este auto y la notificación al mayordomo del Señor es de tenor siguiente: «En dho. dia Notifiqué dho. auto en la parte que le comprehende a Salbador Plaza de esta vecindad y Mayordomo de la Cofradia del Santisimo Cristo del Consuelo que se venera en la Parroquial Mayor de esta Ciudad. Doy fee=Valero». La Cofradía del Señor, se reunió inmediatamente para decidir tan importante medida, y acordaron pedir, por mediación del Prior, suspender el traslado del Cuadro. Al día siguiente, 9 de marzo, tenemos la respuesta del Vicario a esta petición: «... como los Hermanos de la Cofradía del Santisimo Cristo del Consuelo, que se ha reservado en aquella Igla. de todas las Ynjurias de la Guerra, y de los Enemigos, hayan interpuesto a esta instancia para que no se les estrayga de ella i la qual se ha pasado a Ynformacion al Cura Prior, suspendasela traslacion hasta nueva orden».

Esta petición y el estado que se encontraba la Iglesia de Santa María, tras la orden del Corregidor del cierre por que “amenaza de ruina”, habían dado lugar a delimitar el perímetro de paso bajo la bóveda y el presbiterio, y como el Cuadro del Señor se había colocado en la pared del Altar Mayor para celebrar las funciones religiosas, el acceso se complicaba. Por ello, la Cofradía vuelve a dirigirse al Vicario para que autorice una nueva ubicación para el Cuadro y que el pueblo tenga un acceso fácil. Pues bien, solicitan lo siguiente: «... se le permitiese colocar la Imagen del dicho Ssmo. Cristo (objeto de particular veneracion en aql. pueblo) en la pieza llamada de la Pila, que era lo más seguro del edificio, siendo de su cuenta los gastos ql. hubiere ql. hacer en la obra». La respuesta no se hizo esperar y el día 22 de marzo, una vez hechas las obras oportunas en la Capilla de San Juan Bautista, a los pies de Santa María, con entrada libre desde la plaza por la puerta principal sin correr peligro alguno, «...oido el informe del Cura Prior dela dha Parroql. mi parte, y asistió en veintidos del mismo mes a bendecir la Capilla con las ceremonias prescritas por el ritual romano».

El propio Vicario en persona supervisó las obras y bendijo la colocación del Cuadro en su lugar. Conociendo la capilla, solamente queda un paramento libre para colocar el Cuadro, que no es otro que el que mira al Oeste, pues en uno tenemos la ventana que da a la Plaza, en otro la hueca para los Sagrados Óleos y en el otro la puerta de entrada. Sabemos también que la Pila Bautismal estaba en el centro de la capilla, y por ello este espacio se conocía así: “la Pila”. Este fue el último lugar donde se veneró al cuadro del Santo Cristo del Consuelo en la iglesia Mayor de Santa María.

Aun no se había conseguido reparar el templo de San Francisco, cuando el 25 de octubre de 1820, se promulgó la llamada «Ley de Monacales» por la cual los, frailes tuvieron que abandonar su convento y todos sus bienes fueron intervenidos por la Hacienda pública. El día 14 de Junio de 1821 se dirigen al Vicario Eclesiástico: «El ministro y demás individuos de la Junta que constituyen el Benerable Orden Tercera de Penitencia de esta Ciudad a V.S. con el debido respeto exponen: Que de tiempo inmemorial han estado reunida al Convento de Observantes Franciscanos de la misma,exercitando sus funciones en la Iglesia de aquel donde tenían capilla, sacristía y ornamentos y campana propias, hasta que con la imbasion enemiga fue esta con la iglesia quemada, después continuo sus actos de devoción en la provisional que se havilito por la comunidad en el claustro bajo y con motivo de haverse verificado la extinción de dicho convento ha resuelto continuar dicha Venerable Orden con sus exercicios en la citada iglesia antigua quemada, habilitándola en el mejor modo posible y para su logro acude a V.S. para que les conceda dicha gracia…», el Vicario Eclesiástico, da traslado de este escrito al arzobispo de Toledo, don Luis de Borbón quien contesta «… se ha dignado por su superior decreto de este día condecer su permiso y facultad, por lo que a S.Emª toca mientras no aia inconveniente por parte del Crédito Público Nacional… en la referida iglesia, luego la habilite…». La supervisión de las obras se le encarga al Vicario Eclesiástico «… a cuyo fin pasará a visitarla, para todo lo cual le autoriza S.Emª con las facultades necesarias. … dado en Madrid a 29 de Junio de 1821» ¿Quiénes son los componentes de esta rama Franciscana? Sencillamente son seglares organizados entorno a la Tercera Regla Franciscana. En el escrito están sus firmas, y el primero que lo hace es «el ministro» Don Antonio Lazcano siguiéndole importantes caballeros locales, como Don Juan de la Torre, Don Antonio de Cuenca o don Manuel Antonio de Godoy. Todos ellos se comprometen a la rehabilitación del templo de San Francisco. Este dato nos abre un poco más, las fechas sobre el traslado de la Cofradía desde Santa María a San Francisco. Estamos en 1821, y aún la Cofradía no está en San Francisco, lo que nos permite especular con la posibilidad de un entendimiento entre la Orden Tercera y la Cofradía para la rehabilitación de la iglesia y su ocupación definitiva por la Cofradía del Cristo del Consuelo. Pasado el Trienio Liberal, Fernando VII derogó todo lo legislado y los frailes volvieron a Cazorla Así el 29 de Junio de 1823, encontramos en Cazorla a fray José Melgar, Provincial de la Orden en «… la primera visita de oficio, registró este libro en donde están apuntados y escritas las memorias que tiene a su cargo esta comunidad…».

Con estos datos, que publicamos por primera vez, se nos abre  una nueva línea de investigación, tendente a averiguar cuándo la Cofradía del Señor del Consuelo, llega definitivamente a la iglesia de San Francisco. Espero tener pronto una respuesta a esta interrogante.

El 10 de Agosto de 1859, nuevamente un grupo de Cazorleños se dirige al arzobispo de Toledo y su Consejo de Gobernación, para solicitar la aprobación de unos nuevos Estatutos para la Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo. La legislación vigente obligaba a que una vez aprobados por el Ordinario, se tenía que solicitar la aprobación Real, ante el Ministerio de Gracia y Justicia. En la exposición de motivos que se hace, dirigida a la reina Isabel II,  se relata cómo milagrosamente se salvó del incendio de la iglesia Mayor: «Grande y ferviente es la devoción que desde tiempo inmemorial tenían los habitantes de este país a la efigie del Señor, que con la denominación del Consuelo se venera en esta Ciudad. Esta y desde la asoladora Guerra de la Independencia creció en su mayor punto al ver que en una de sus invasiones se incendió y redujo a cenizas el templo en que se encontraba quedando esta efigie en medio de las devoradoras llamas, intacta y sin sufrir las consecuencias de ellas, ni aun la del humo que todo lo inundaba. Desde esta época y con tan admirable portento, todos estos moradores y los de los pueblos cercanos acuden a rendir a este divino Señor sus cultos y a implorar sus gracias en sus vicisitudes y enfermedades…»

Una de las razones por lo que se tramitan estos Estatutos es la de dar legalidad a todos los actos que ya se hacían. Así apuntan que las Fiestas de Septiembre en honor al Cristo del Consuelo, van de la mano de la Feria: «…para hacerle en cada un año las Fiestas Religiosas conducentes que le vienen siendo mismamente concedidas por que este Ilustre Ayuntamiento para darlas mayor esplendor dispone a la vez de otras cívicas… como quiera que no pueda ostentar el título de Cofradía o Hermandad según lo dispuesto por las Leyes del Reino.» Termina la exposición de motivos con una atrevida propuesta, que es el origen del título de Real que ostenta nuestra Cofradía «… si esta Hermandad, Señora, pudiera contar entre los individuos que la componen como Hermano Mayor de ella a vuestro Excelso hijo, el Príncipe Alfonso, grande sería su satisfacción, …». La presencia de los escudos de la reina Isabel II en nuestra Cofradía y el uso que se le dio, colocados encima del Cuadro, son la respuesta a esta petición y de aquí que gocemos del título de “Real Cofradía” por el hecho de haber contado entre los hermanos al Príncipe de Asturias que, en esta fecha de 1859, solo contaba con dos años y que más tarde fue rey de España, Alfonso XII. Estos Estatutos se aprueban definitivamente el 21 de febrero de 1861, cuando el mayordomo de la Cofradía recibe del Arzobispado de Toledo,  la resolución de «… la Reina, que D.g. se ha dignado prestar su soberana aprobación a los Estatutos porque ha de regirse y gobernarse la Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo establecida en la Iglesia Parroquial de la Ciudad de Cazorla…» El único “pero” que lleva esta real resolución es que el Ministerio de Gracia y Justicia, quiere que se inserte una disposición donde se fije una cuota anual, que todos los hermanos deben satisfacer. Para dar cumplimiento a ello, el día 10 de marzo de 1861 se reúne la Cofradía y el secretario levanta acta de esta sesión: «Reunidos en la Sacristía de la iglesia Capilla del Santísimo Cristo del Consuelo que se venera en esta Parroquia, el Hermano Mayor y demás cofrades de la Hermandad de la misma, por disposición de aquel y por mi el Secretario se dio lectura de la anterior comunicación de la Secretaria de Cámara y Gobierno del Arzobispado de Toledo…. todos y cada uno de los Cofrades y Comisarios se obligaron y obligaban a satisfacer en el mes de septiembre de cada un año y para el sostenimiento del culto diez reales de vellón…»

Uno de los puntos más interesantes de estos nuevos estatutos, es la distinción que se hace entre Consiliarios y Hermanos. Los primeros tienen limitado su número a 60 mientras que el de hermanos es ilimitado. Los Consiliarios eran el equivalente actual a los miembros de la Junta Directiva, pues sus principal misión es que, de entre ellos, cada año y después de la Novena, se elija un Mayordomo, un Tesorero y un Secretario; y de común acuerdo con el Párroco la organización de los actos de culto anuales, entre los que obligatoriamente se citan: «… un Novenario dedicado a la efigie del Señor del Consuelo, que principiará la tarde del día tres y concluirá la del once de Mayo de cada un año, y una fiesta de Cabildo con Procesión el día diez y siete de Septiembre…» y por supuesto, la organización de “las demandas”, lo que hoy conocemos como la petición de limosnas, que hacemos durante los meses de Agosto y Septiembre.Las atribuciones de los Hermanos, son las de auxilio de los Consiliarios, el nombramiento de los Hermanos de Taza y la de “llevar las baras cuando salga el Señor”, nuestros importantes costaleros.

En estos estatutos ya queda fijada definitivamente, la fecha de la fiesta del Señor del Consuelo para el 17 de septiembre. Este cambio se había producido unos años antes en 1846,  cuando se hace pública una hoja de mano, que se difundió en Cazorla, donde se anunciaba que: «En los cuatro días de feria que celebra esta ciudad desde el 18 al 21 de septiembre, habrá en el presente año, por sus tardes corridas de Novillos de las mejores ganaderías del país, y por las noches funciones de Teatro.

Con el fin de dar a los feriantes mayor estímulo y objetos de recreo y distracción, la antigua y ya célebre función religiosa que dedica esta Ciudad al Santísimo Cristo del Consuelo, se transfiere al día 17 de Septiembre víspera de la feria, precediendo en la noche del 16 una función de fuegos artificiales de más gusto y mayor duración que las habidas en años anteriores.

Lo que se anuncia al público para su inteligencia. Cazorla 18 de Agosto de 1846».

Este cambio en las fechas, que como dice, es para ajustarse con la Feria, no debe sorprendernos.La Cofradía del Cristo del Consuelo ha ocupado la iglesia franciscana y estamos de alguna manera ligados a la Orden Tercera. Hay que recordar, que los franciscanos celebran el día 17 de septiembre «la impresión de las cinco yagas», suceso que ocurrió en Arezzo el día 14 de septiembre de 1224. La orden franciscana, al coincidir el día 14 con la Exaltación de la Santa Cruz, decidieron traspasar su Fiestas al 17. Luego nada nuevo el que nosotros, en 1846, hiciéramos lo mismo que los franciscanos hicieron 622 años antes.41

Para terminar con estos Estatutos, se contempla la posibilidad, si las condiciones económicas lo permiten, del nombramiento de un Capellán para la celebración de los Divinos Oficios, y de un Sacristán para el cuidado de la Capilla.

También llama la atención la existencia de los llamados “Hermanos de Taza”, que los define como aquellos que «…en los días festivos inviten a la caridad de los fieles para con sus limosnas poder, en parte atender a los gastos del culto.»

Al igual que en los anteriores estatutos, un punto importante lo es el entierro de sus miembros, y para ello se dispone que se dirá “… una misa y vigilia en la Capilla donde se venera el Señor, con el beneplácito del Sr. Cura Párroco y sin perjuicio de los derechos parroquiales, los cuales se pagarán de los fondos de la Cofradía. Para el funeral y entierro de cada Consiliario y Hermano asistirá la Cofradía»

2.4. El siglo XX. Dos nuevos estatutos, 1970 y 1990

«...siguiendo, pues, las huellas de nuestros padres, bajaremos este año la calle que nos lleva al nido de nuestras consolaciones...»

El siglo XX está marcado por los sucesos de la Guerra Civil, que tanto dolor causaron. En el programa de mano de las Fiestas de Septiembre de 1935, nuestro párroco Don Ramón Rojo y Díaz de Cervantes43 se dirigía, a todos los cazorleños con estas palabras: «Parece ocioso decir algo del Señor del Consuelo al frente del programa anunciador de las próximas fiestas, porque en realidad no nos cogen de sorpresa en el rodar del tiempo los días destinados a ellas, puesto que ni un momento se aparta de nuestro recuerdo la insigne figura del Redentor del mundo, ni la imagen venerada y hermosa que guardamos como tesoro inapreciable en nuestra Iglesia de San Francisco. No es posible tampoco encender más la llama de devoción del pueblo de Cazorla hacia el Santísimo Cristo venerado, porque el sacro fuego de la fe y de la piedad entusiasta de la secularmente cristiana ciudad no sufre, no ha sufrido merma, minoración ni eclipse, a pesar del vendaval arreligioso que asoló otras regiones de la católica España. Siguiendo, pues, las huellas de nuestros padres, bajaremos este año la calle que nos lleva al nido de nuestras consolaciones, adoraremos fervorosamente a Dios que muere en la cruz para la redención de los hombres y acompañaremos la imagen sacrosanta cuando sea llevada en triunfo de veneración y acatamiento por las calles y plazas de Cazorla». Fue la última vez que procesionó el Cuadro del Cristo del Consuelo por las calles de Cazorla. En la noche víspera de Santiago (25 de julio) de 1936, varios grupos de milicianos, acompañados de algunos cazorleños que les abrieron las puertas de la iglesia de San Francisco, dispararon dos tiros al Cuadro, lo tiraron al suelo y junto a las andas y todas las imágenes y objetos que encontraron a su paso, los montaron en un camión y los llevaron hasta la gran hoguera que había en la plaza de la Tejera. Igual suerte corrió Don Ramón Rojo, que fue asesinado en la madrugada del 27 al 28 de noviembre de 1936 en Paracuellos del Jarama.

Terminada la Guerra, el día de San Isicio de 1939 se reunió la Junta Directiva de la Cofradía, cuyo primer objetivo era la pintura de un nuevo Cuadro. En Madrid, el 25 de Julio de 1936, los representantes de la Cofradía firman el contrato con el pintor Maríano de Madrazo y López de Calle para pintar un nuevo Cuadro para Cazorla. Se fijó precio por el trabajo en 9.000 pesetas. En el programa de mano de las Fiestas de Septiembre de este mismo año de 1939, para el día 17 :«…A las diez de la mañana, Bendición en la Iglesia de San Francisco, del cuadro que reproduce la Sagrada Imagen de Nuestro Santísimo Cristo del Consuelo, obra del ilustre pintor don Mariano Madrazo, por el Ilmo. Sr. Obispo Auxiliar de la Diócesis de Toledo, que ocupará la sagrada cátedra en la función religiosa que se celebre seguidamente.» El obispo, Dr. Modrego, por problemas de última hora, no pudo estar en Cazorla y fue nuestro párroco Don Joaquín González de la Llana quien bendijo el actual lienzo.

Son dos los Estatutos que hemos tenido en el pasado siglo XX, que por su similitud y cercanía en el tiempo no vamos a detallar, pues todos los conocemos y sabemos como está organizada la Junta Directiva, cuales son las funciones del mayordomo, tesorero y secretario o cuando hay que hacer la petición de las limosnas, pero sí citaré las fechas de su aprobación. Los primeros tienen su fecha del 24 de septiembre de 1970 por el Obispado de Jaén47, y los segundos, que son los vigentes en la actualidad, se aprobaron el 16 de mayo de 1990. En la exposición de motivos de los primeros nos muestra las dificultades que hemos tenido para conocer nuestra propia Historia: «… sucesivas destrucciones de los archivos públicos y eclesiásticos de Cazorla, nos condenaron a carecer, en absoluto, de antecedentes documentales, de relaciones narrativas antiguas y de cualquier otro dato firme en que apoyarnos para conocer detenidamente la historia de la Cofradía. Pero por las pocas huellas  que han quedado, por lo que la tradición oral conservó, y por otras citas auténticas de documentos existentes en el Archivo del Arzobispado de Toledo…» a pesar de todo esto, hoy,  hemos podido recomponer un poco la Historia de nuestra Cofradía y mostrar las huellas que han ido dejando las diferentes Juntas Directivas en estos 313 años que han pasado desde la aprobación de los primeros Estatutos.

En una de las estrofas de «La Plegaria» al Cristo del Consuelo se canta: «Siempre Cazorla escondida, llena de gozo o pesar, puso el afán de su vida en las gradas de tu altar.» en estos versos se pueden entreleer lo que más arriba nos decía Don Ramón Rojo «…siguiendo, pues, las huellas de nuestros padres, bajaremos este año la calle que nos lleva al nido de nuestras consolaciones...», que se materializa en forma de ofrendas. Una manera de materializar estas gracias al Cristo del Consuelo, ha sido adornar la iglesia de San Francisco con obras de arte, donde la belleza sea una forma de contemplación de Dios. Para evitar el mal gusto y conseguir la armonía dentro del templo, en la Asamblea General de la Cofradía del mes de mayo de 1943, Don Lorenzo Polaino, presenta un documento de cinco folios mecanografíados bajo el título «Proyecto de Bases» que fue aprobado en esa Junta General, donde se hace una detallada descripción de cada una de las actuaciones y su grado de prelación para conseguir un fin, que no es otro que el templo de San Francisco se convierta en un auténtico relicario. Este programa se ha llevado a cabo por completo y gracias a esto, hoy el templo de San Francisco es un lugar de culto en armonía y belleza. Este amplísimo proyecto no hubiese sido posible sin la participación de todas y cada una de las Juntas Directivas, que desde 1940 hasta la actualidad han pasado por la Hermandad. Son personas con nombre y apellidos que han tenido al Señor del Consuelo como principal objetivo de su vida y que todas han dejado su huella. Son muchas las Juntas Directivas que han pasado, desde Pedro de la Plaza, el primer mayordomo que instituye legalmente la Cofradía con los estatutos  de 1712, hasta la actual encabezada por Don Lorenzo Iglesias. Todos han dejado su impronta en la vida de la Cofradía. Pero no puedo dejar de reconocer publicamente a dos de nuestros hermanos en el Señor que de una forma clave han dejado su huella en la Cofradía, son Don Lorenzo Polaino y Don Rufino Almansa.

El primero, ya ha salido por aquí su nombre antes, pero a él, a su tesón y buen gusto le debemos el bellísimo retablo del altar mayor de San Francisco, es una obra deslumbrante, hecha para colocar en el centro al Cuadro del Señor. Lorenzo, conocedor de la vida cofradiera, sabía que hay ciertas obras que, en el corto espacio de tiempo del mandato de una Junta Directiva, es imposible hacer pues se requiere una inversión importante; pues él consiguió que tres Juntas Directivas aunaran esfuerzos para poder pagar una obra de esas características.

El segundo de los citados, Don Rufino Almansa, ha dado a la Cofradía un sustrato histórico, que hasta entonces no teníamos. Su trabajo minucioso en el estudio de los Archivos, ha dado el fruto de dos libros que tienen como punto central al Señor del Consuelo y su relación con Cazorla. Los dos Don Lorenzo y Don Rufino han dejado una huella imborrable en nuestra Historia.

Ya, para terminar este pregón, que como dije al principio, se ha escrito entre la muerte del papa Francisco y la posterior elección de León XIV he leído bastantes cosas sobre ambos. Por citar una muy polémica, y que es número uno en ventas,el libro «El loco de Dios en el fin del mundo», donde se recogen unas entrevistas con Andrea Tornielli, que es el director editorial de todos los medios de comunicación del Vaticano y con Paolo Brunelli, responsable de la Radio y la TV Vaticana donde nos hablan del Papa Francisco en los siguientes términos:«… que en un tiempo que todos hablan, nadie escucha. Que en un tiempo en que todo el mundo dice la suya, aunque no sepa nada, todos tenemos necesidad de alguien que nos escuche y nos diga que hay un Dios que nos quiere y que además nos quiere como somos. Eso es la misericordia de Dios, un amor que no te pide nada…»  «… cuando lo conocí, (a Bergolio), a la Iglesia le faltaba algo; era una Iglesia demasiado condenatoria; se dedicaba a dar la batalla contra todo: contra los gais, contra el divorcio… y entonces apareció Bergolio y puso a Cristo en el centro, nos recordó que Jesús había venido a salvarnos, no a condenarnos, y que lo esencial de su mensaje es la misericordia…Para mi Bergolio trajo lo que en aquel momento le faltaba a la Iglesia». Con esta idea tan clara del rumbo de la Iglesia del siglo XXI y como el pregón lo he dedicado a la Historia de nuestra Cofradía, hay que recordar que somos una institución religiosa, no estamos aquí solamente para comprar imágenes, arreglar tejados, pedir limosnas y sacar en procesión la imagen del Cristo del Consuelo, sino que todo esto solo se hace si hay un hecho trascendental, que es la presencia de Jesús, del Jesús del Consuelo, dentro de nosotros y os voy a citar, para comparar con los anteriores párrafos de los vaticanistasTornielli y Brunelli, lo que hace 33 años, en su pregón para la Semana Santa de Cazorla, en el año 1992 nos dijo, en este mismo lugar, nuestro amigo Don Juan Martínez Ortega:

«… yo quisiera que cuando vierais pasar por delante de vuestros balcones la imagen de Jesús clavado en la cruz, con los brazos abiertos y la cabeza inclinada sobre su pecho, pensarais y dijerais más allá de lo que es, la propia imagen: Ese es mi amigo. Ese es el buen Dios. Él me ha dado todo lo que tengo, el aire que respiro, la luz de mis ojos, el sonido de mi voz, el movimiento de mis manos y pies. Y no sólo me ha dado todo eso, sino que también me dio su vida y su sangre. Él es mi amigo. Es como una personas de mi familia, que sufre con mis amarguras y se alegra con mis alegrías, que se preocupa por mi bien y no quiere daño contra mi, y me considera como uno de los suyos. ¿Por qué yo no lo voy a considerar como uno de los míos? ¿Por qué no voy a hacer de Él un gran amigo mío, en lugar de hacerlo un Dios terrible que ni me escucha ni me oye y al que hay que tener un enorme respeto. Esto bien pudiera ser el mensaje que yo os diera en este pregón, que cuando vierais la imagen del Señor del Consuelo en la calle, vierais que ese Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, porque cuando nosotros nos veamos destrozados por la enfermedad, Él es quien puede tendernos las manos y abrirnos su corazón, pues nadie hay que sea tan bueno y tan amigo de los hombres como Jesús… y es cierto que Cristo nos pide la perfección, pero no como se nos ha enseñado hasta ahora, en que la perfección era un conjunto de reglas y leyes que arruinaban nuestra libertad y deshumanizaban nuestra vida. La perfección que quiere Jesús, es que tengamos plena confianza en Él y que le miremos como padre y como amigo y que en nuestra vida nunca nos falte la misericordia con todos y en todo cuanto hagamos. Simplemente con eso, puede que haya bastante y no haga falta mucho más».

Todo esto que hemos hablado esta noche, se puede resumir muy bien en el lema que acompaña al escudo heráldico de nuestro papa León XIV

«In Illo uno unum»

«En el único Cristo somos uno»

He dicho



sábado, 5 de abril de 2025

 

“Los Nazarenos” de Cazorla

En el crucero de la iglesia de San Francisco, en el lado de la Epístola, hay un retablo en cuya hornacina principal se encuentra la imagen de Nuestro Padre Jesús de Nazareno. Es una imagen de vestir realizada en Barcelona, en el año 1.945, por Francisco de Paula Gomara. La cabeza y las manos fueron sustituidas por otras realizadas en el año 1.953, por el imaginero malagueño Francisco Palma Burgos.La primitiva imagen que procesionaba en Cazorla con anterioridad a la actual, fue destruida en el año 1.936.

Esta imagen de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, es la principal devoción en la Semana Santa de Cazorla, habiéndose conservado diligentemente por la Cofradía del Señor del Consuelo en su templo de San Francisco, desde la desaparición de la Cofradía de los Estudiantes, a cuyo cargo estaba hasta la primavera del año 1.966 en que procesionó por última vez. En el año 1.988, un grupo de cazorleños puso en marcha la Semana Santa que tenemos en la actualidad y la imagen volvió a procesionar ya de forma ininterrumpida, por las calles de Cazorla en la mañana del Viernes Santo, en una procesión cargada de emotividad y acompañada de muchos devotos.

Aunque el templo de San Francisco se encuentra dedicado a capilla del Cristo del Consuelo, también ha cobijado bajo tu techo a las Cofradías de Semana Santa. Este cobijo de las Cofradías de Semana Santa en el templo de San Francisco viene de época de los franciscanos que estuvieron en Cazorla, que fueron los que acogieron las imágenes y las Cofradías de Semana Santa en la época y así se ha mantenido en el tiempo hasta la actualidad. Sin embargo hubo una excepción: la Cofradía de los Nazarenos no tenía su sede ni se encontraba en el templo de San Francisco.

La primera noticia de una cofradía a la advocación de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, la he descubierto en el Archivo Histórico Provincial de Jaén, en el protocolo del escribano Diego de Sigura, en una escritura de 5 de marzo de 1.582, en la que dice que se encuentran presentes «… los hermanos de la cofradía del Nombre de Jesús y Nuestra Señora de la Soledad de la villa de Cazorla que conviene a saber el señor Bartolomé Colmenar hermano maior, Melchor de Morales maiordomo, Bartolomé Romero, Juan Ruiz Lazcano, Cristóbal Olivares consiliarios por ellos y por los demás cofrades y hermanos de la dicha cofradía…» para otorgar caución y poder a Juan de Carmona, vecino de Cazorla, y a Juan de Dios Faustino y a Juan Fernández de Ocaña, procuradores de la ciudad de Toledo, a fin de que presenten y hagan todo lo referente a « … ciertas ordenanzas que ellos tienen hechas y tienen necesidad de confirmación del Ilmo. de Toledo…». Son las primeras reglas por las que se regía esta Cofradía y que se presentan ante el Ordinario para su aprobación. Desafortunadamente, todavía no hemos podido encontrar el texto de estas reglas.

Lo que nos llama la atención de este documento es la fecha, 1.582. Para hacernos una idea del momento en que se presentan estas reglas, lo vamos a comparar con algunas cofradías nazarenas que ya existían en esa época, como por ejemplo la del «Abuelo» de Jaén, que tiene como primera fecha la de  1.594; la de los Nazarenos de Priego de Córdoba,que la sitúan en 1.593; en Úbeda, está documentada una cofradía de nazarenos en 1.577, y en Baeza no tienen fechas ciertas, pero sí afirman su constitución entre 1.579 y 1.582, años en los que fue rector del Convento de Carmelitas Descalzos, fray Juan de la Cruz. 

Unos pocos años después, el 22 de Agosto de 1.596, nuestra cofradía ya tiene el poder y las posibilidades económicas suficientes como para emprender una gran obra: costear las talla de dos imágenes para procesionar, «… Juan Ramirez, molinero; Bartolomé de Gariza, curtidor y Sebastián López de la Mota, cardador, vecinos de esta villa de Cazorla, como hermanos y oficiales de la Cofradía que está instituida en esta villa por algunos vecinos, de la que dicen de los Nazarenos…». Con este párrafo podemos afirmar que las ordenanzas que se presentan en 1.582, ya están vigentes y aprobadas por el Ordinario, y que el estamento social al que pertenecen los directivos de esta cofradía son artesanos. Además, ya consta en dicho escrito, cómo se le conocía en el pueblo a esta cofradía, “Los Nazarenos”, expresión que ha servido, por su proximidad y familiaridad, para dar título a este artículo.

También, en este día 22 de Agosto de 1.596, se encuentra en Cazorla el maestro entallador Marco Pérez de Mera, vecino de Baeza y «… dijeron que ansi ellos tienen tratado que el dicho Marco Pérez haga dos hechuras e imágenes, la una de Nuestro Redentor y Salvador Jesucristo y otra del señor San Juan, de palo de pino para que ambas dos hechuras se vistan para ponerlas en la capilla y lugar donde está instituida la Cofradía…». En este párrafo, los hermanos Nazarenos hacen constar que ya han encargado unas imágenes de vestir, para colocarlas en la capilla que ellos tienen.

¿Dónde se encontraba esta capilla de los Nazarenos? La respuesta la obtenemos en los testamentos de algunos de los cofrades, que se mandan enterrar en ella. Así,el 7 de abril de 1.652, otorga testamento, Sebastián Gómez «… acaecido mi finamiento mando que mi cuerpo sea sepultado en la iglesia del convento de Nuestra Señora de las Mercedes desta villa en la capilla de Jesús de Nacareno en la sepultura que allí tienen los ermanos de la cofradía de Jesus de Naçareno de donde soy ermano…». En iguales términos se manifiesta Ana María, viuda de Tomás de Molina, zapatero, que otorga su testamento ante el escribano Cristóbal de Hornos y Salazar, el día 14 de diciembre de 1.652«…mandome enterrar en la iglesia del convento de nuestra Señora de las Merçedes desta villa en la sepultura de capilla de Jesús de Naçareno de donde soi hermana…». También lo hace Antón de Cazorla, de profesión fundidor, que otorga testamento el 18 de octubre de 1.654«…mando que mi cuerpo sea sepultado en la iglesia del convento de Ntra. Sra. de las Mercedes en la capilla de Jesus de Naçareno de donde soy hermano». Por estos testamentos, sabemos que nuestra Cofradía de «Los Nazarenos», se encontraba instituida en el convento de La Merced. Para localizar la capilla dentro de la nave de la que fue Iglesia del Convento de La Merced, hay que leer el manuscrito 2.448 de la Biblioteca Nacional, donde se nos describe con gran precisión, quienes eran los titulares de cada una de las capillas de la Iglesia del Convento de La Merced. Según dicho manuscrito, todo el lado del Evangelio estaba ocupado por tres capillas, que eran: la primera, de la familia Zarco-Astasio; la segunda, de la familia Ríos-Porcel, y la tercera, estaba a la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, y era propia de Elena Díaz y Pedro Fernández de Estepa. En el lado de la Epístola se encontraban las siguientes capillas: la primera, era de la familia de los Godoy-Lazcano; la segunda, de la familia Polaino, y de la tercera capilla no menciona nada dicho manuscrito. No hay más espacios en la nave de la iglesia, y por tanto, podemos asegurar que éste era el lugar donde se encontraba la capilla propia de esta importante cofradía de los Nazarenos, de Cazorla.

El contrato con el maestro entallador nos describe cómo debían ser las imágenes: «…y que la hechura del dicho Cristo ha de ser para que se le pueda poner encima de los hombros una cruz a cuestas con que la dicha cruz se ha de hacer en esta dicha villa acepta y voluntad de los dichos cofrades y ambas hechuras han de ser de estatura y corpuras de dos varas (1,68 metros) sin las peanas questas an si mismo ha de hacer el dicho Marco Pérez, y lo que es cara, cabeza, piernas y brazos vate de aquellas que puestas las vestiduras se hubiera de descubrir y descubriese ha de ser encarnado y con los colores y matices que ordinariamente tienen a semejantes imágenes, ambas las cuales el dicho Marco Pérez las ha de dar hasta si acabadas de todo…» Queda claro, por el contrato, que son imágenes para vestir, tanto la del Nazareno como la de San Juan Evangelista, pues insisten en que solamente serán de talla las partes que son visibles.  Por último, hay una condición que debe cumplir el maestro entallador, y es que en las peanas de cada una de las imágenes debe constar una inscripción«… y que en las peanas se han de hacer para las dichas figuras el dicho Marco Pérez ha de ser obligado a poner en la figura de escritura un rotulo y letra de oro que diga Jesus Naçareno y en la del señor San Juan otro rotulo con letra de oro que diga San Juan Evangelista…»

Finalmente, hay dos condiciones más en el contrato que es interesante resaltar: la primera, la obligación de Marco Pérez de Mera de entregar las obras «… las ha de dar asi acabadas de todo el día de carnestolendas primeros que vengan del año de mil quinientos noventa y siete», es decir, tres días antes del inicio de la Cuaresma de ese año. Por tanto, la primera vez que procesionó en Cazorla la imagen de Jesús de Nazareno, fue en la Semana Santa del año de 1.597. En este año de 2.023 se han cumplido nada más y nada menos que 426 años, desde que procesionó por primera vez en nuestro pueblo, la imagen de Nuestro Padre Jesús de Nazareno. La segunda condición, afecta a nuestros cofrades, que se obligan a traer las imágenes desde Baeza a su costa, y por todo ello «… los dichos cofrades le han de dar al dicho Marco Pérez treinta ducados, los diez para el día de San Miguel de septiembre primero que viene de este año de noventa y seis y los veinte restantes el dia de carnestolendas que es cuando el dicho Marco Pérez ha de entregar las dichas figuras…» El documento se cierra con las firmas, las del entallador, que es legible, y la de los testigos que son Pedro de Xorquera, Juan Ortiz, carpintero, y Miguel de la Fuente Ortega, todos vecinos de Cazorla.

Dando un gran salto en el tiempo, la Cofradía de Los Nazarenos de Cazorla aparece en las Informaciones para la Contribución Única (Catastro del Marqués de Ensenada), en el año 1.751, marcada como contribuyente nº 103, manifestando que tienen dos fanegas de tierra en el sitio de Cabeza de Rey y que tiene su sede en el Convento de La Merced. No es hasta diez años más tarde, en 1.761, cuando, en las Comprobaciones del Catastro, se informa y podemos conocer el nombre del mayordomo de la Cofradía: Vicente Mendieta.

Desconocemos las vicisitudes de esta cofradía y de las imágenes que aparecen en este contrato, pero me gustaría poder afirmar, que es la misma que aparece pintada en el estandarte que en la actualidad acompaña al paso del Nazareno en la madrugada del Viernes Santo, una pintura al óleo sobre lienzo, que se ha cosido a una tela morada, y en su reverso se puede leer: «Por Isidoro Bello López. Agosto de 1.877 en Quesada», que fue donado a la actual Cofradía por «L. Polaino Antonino y familia» y creer que fue el mismo que conoció D. Lorenzo Polaino Ortega, cuando, en su artículo titulado «El Arte»,en el libro «El Adelantado de Cazorla», publicado en Madrid, en el año 1.935, dice: « … de la segunda mitad del siglo XVII son: las serenas cabezas del Nazareno y de la…», y, también, creer que es el mismo que aparece en las fotografías de principios del siglo XX, de las representaciones de la Pasión en la Plaza de la Corredera, y el mismo de los programas de la Semana Santa de 1.927.

Sólo nos queda hacernos otra pregunta: ¿cómo y cuándo se instalaron la Cofradía y las imágenes  del Nazareno y San Juan en nuestro templo de San Francisco? Por ahora no lo sabemos, y como el espacio en este programa es limitado,vamos a confiar que, con un poco más de tiempo, podamos descubrir nuevos datos que nos dé respuesta a esta cuestión.

Nota: Este texto fue publicado en el Programa de las Fiestas de septiembre en honor del Santísimo Cristo del Consuelo del año 2023. Las fotografías han sido tomadas del programa de la Semana Santa de Cazorla de 1929 y son del pintor y fotógrafo  Antonio Jiménez de la Torre.

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