Es una tradición en la Iglesia dedicar los jueves de cada
semana a la oración ante el Santísimo Sacramento. San Francisco, desde que se
abrió al culto, allá por 1578, ha tenido al Santísimo como centro de todas las
celebraciones. No hace falta ponerlo por escrito para tener constancia de los
rituales que en este lugar se han celebrado. Pero curiosamente tenemos una
escritura donde Francisco Ramos, cuñado de Juan de Madrigal “el viejo”
manifiesta ante el escribano público Gaspar Martínez de los Reyes, «que tengo mucha devoción al Santisimo
Sacramento del Altar». Estamos en 4 de enero de 1645 y la intención del
Francisco Ramos es fundar una memoria y vínculo perpetuo en la iglesia de san
Francisco, para con las rentas que produzcan dos de su fincas con 40 fanegas de
tierra, en La Dehesilla y el Alcachofar poder «decir cada jueves de cada semana todos los años para siempre jamas
mientras el mundo fuere en el dicho convento una misa cantada con El presente,
diacono y subdiácono de la dicha festividad del Santisimo Sacramento y se ha de
tocar el órgano y asistan los religiosos del dicho convento». Para pagar esta
fiesta se ha de dar, de las rentas de las 40 fanegas de tierra «de limosna al síndico del dicho convento
cada un año ciento sesenta reales».
Además de esta Fiesta, la vanidad del fundador es grande y
conoce muy bien el templo de san Francisco, y en este año de 1645 ya se está
preparando una obra importante en él, que es la reforma que el padre fray
Sebastián de Orozco (1649) hizo, ampliando la iglesia hasta la configuración
que hoy día conocemos. Pues bien, «yo, el
dicho Francisco Ramos o mis herederos, labrada la Iglesia tomásemos alguna
capilla para nuestro entierro en ella, acabada la misa se ha de decir un
responso por nuestras animas».
A fin de completar esta breve reseña, solamente un par de
datos más. Para todas estas Fiestas y exposición del Santísimo, el Ritual
Romano prevé la utilización de “La Custodia”. En san Francisco siempre hemos
tenido una Custodia. La primera de la que yo tengo constancia por escrito la
regaló Luis de Caravaca, que por su testamento del 28 de Noviembre de 1582
dispone «se de al señor san Francisco de
mis bienes veinte y cuatro ducados para hacer una custodia en que se lleve y
saque el Santisimo Sacramento en su Fiesta y 4 ducados para la hechura, que son
por todo veinte y ocho ducados». La última y que tenemos en uso es la que
regaló doña Dolores García Ortega, que en memoria de su difunto esposo, mando
labrar en un taller de orfebrería de Córdoba y que hoy utilizamos en la
procesión del Corpus Christi.