En el libro titulado “Resumen histórico de los acontecimientos ocurridos en Cazorla cuando la Guerra de la Independencia” aparecen los nombres de todos los ciruqueños que tomaron parte en la Guerra de la Independencia.
Vamos a ver quiénes eran los padres y abuelos de
algunos de los personajes que aparecen en el libro de José Sanjuan.
Hay que tener en cuenta, previamente, el significado de dos palabras:
Linaje,
es la descendencia de un individuo determinado. En la Biblia se habla ya de que todos somos del linaje de Adán y Eva. Y no hay que confundir con genealogía, donde se trata del linaje de
un individuo que por unas condiciones particulares de su vida, alcanzó la
nobleza o su participación en un hecho heroico. Todos tenemos un linaje,
aunque no lo conozcamos, y sólo unos pocos podrán demostrar su genealogía.
Que tengamos el mismo apellido no significa necesariamente que pertenezcamos a un linaje. La obligatoriedad de llevar los apellidos del padre y de la madre es muy reciente, 1870, cuando se crea el Registro Civil. Con anterioridad a esa fecha, cada uno llevaba el apellido que mejor le parecía. Como los personajes que aparecen aquí son del siglo XVIII y XIX, esto de los apellidos lo vamos a tomar con cierta precaución.
La relación completa de todos los personajes que
aparecen en el libro de José Sanjuan pertenecientes a La Iruela, son los
siguientes:
Para conocer a los abuelos de todos ellos, tenemos un
documento muy importante que es el conocido como “Catastro de Ensenada”, que se hizo en todos los pueblos del reino en
1751. Contamos con dos copias de este documento, una en el Archivo General de
Simancas y la otra en el Archivo Histórico Provincial de Jaén.
“Posiblemente la última vez que tocaron
juntas todas las campanas de La Iruela fue a arrebato, el 29 de marzo de 1810,
para reclutar paisanos que hicieran frente al invasor francés” (Programa de
Fiestas de 2005, D. Rufino Almansa Tallante)
La Iruela, en la segunda mitad del siglo XVIII cuando nacen nuestros personajes, tenía 470 vecinos y los que hemos citado son
40. Estamos hablando solamente del 10% de la población.
José Sanjuan, en su libro, nos describe las victimas
que tuvimos en el ataque del día 4 de
junio de 1810: (“La villa de La
Iruela participe de todas estas penalidades, vio víctimas envueltas en su
propia sangre, a D. Francisco Sevilla, degollado; Juan Bautista Moreno, horadado
su cuerpo; Don José Roque Jiménez, escribano, cortada su cabeza; Antonio Gómez, marido de Ángela Torres, amputadas sus partes pudendas; D. Salvador de Hornos,
de D.ª Felipa Godoy; Manuel Diagex, de María Carmona; Andrés Perea, de Lorenza
Barea; Francisco Escribano, viudo de María Blanco; Ramón Agea y su esposa Andrea
del Río; María Martínez, de Benito Rodríguez; Alfonsa Fernández, viuda de José
Vadillo; Felipa Aroca, de Francisco Serrano;
Antonia Gómez Sevilla, mujer de Manuel Torrecillas; Leocadia Aroca, de
Joaquín Salas; Catalina Martínez Patufo, de Juan Castellanos; María de la
Concepción Garrancho, soltera. Fuera de la población hallaron los cadáveres de
Andrés Caruño y Juan Catite”.) (página 11 del libro de Sanjuan)
Vamos a comenzar con Antonia Gómez Sevilla, mujer de Manuel Torrecillas Moiano.
Antonia Gómez Sevilla, murió a manos de los
franceses este día 4 de junio de 1810 y, como dice el propio Sanjuan, estaba
casada con Manuel Torrecillas. Vemos, por tanto, como Antonia lleva los mismos
apellidos que el padre.
En concreto, los libros que contienen las “Relaciones de seglares” (En el Catastro), están formados por las declaraciones juradas que los “cabezas de familia” hacen de su situación particular, especificando el lugar donde viven (sus casas, con el nombre de la calle y linderos), los miembros de la unidad familiar, los años de cada uno y la relación de bienes, tanto raíces como semovientes y una estimación de su valor.
Los padres de Antonia se llamaban Felipe Gómez
Sevilla, de 44 años y Javiera López, de 40 años. Cuando se hace la información
del Catastro, este matrimonio tiene 9 hijos y la más pequeña es Antonia que
había nacido en 1749. Vivian en el barrio de El Cortijillo, en una casa que
linda con el Castillo por el Norte y por Poniente con Don Diego de Segura y por
Occidente con el huerto de María Díaz y por el Norte con la Calle Real, y tiene 4
cuerpos. De los bienes raíces nos dice que tiene 36 peonadas de tierra en
Berfalá, con su casa. Una casa en Tramaya, con 24 fanegas de tierra. Un quiñón
en el sitio del Pimpollar, de 1 fanega de tierra. Una viña de 14 peonadas en el
Reventón. Lleva tres huertos arrendados en el sitio del Ojo de Mar, uno a Don
Lorenzo Ximénez, que gana 5 ducados y otro de Don José Amador, por el que paga 6
ducados. Felipe no sabe firmar.
Antonia muere con 61 años, y a la familia de su marido, los Torrecillas Moyano, también la tenemos en el Catastro.
Son 5 las personas que aparecen con el apellido
Moyano en el Catastro de Ensenada de la Villa de La Iruela, son Francisco
Eugenio, Eufrasia Rita, Marcelo Claudio, Pedro y Ana.
Seguramente, el primero que se asienta en La Iruela
es Francisco Eugenio Moyano, que en la fecha del Catastro 1751, tiene 66 años,
luego había nacido en 1685 y es Escribano de Número y Cabildo de la Villa de
La Iruela, por el que tenía una renta anual de 100 reales. El empleo de
Escribano del Cabildo era nombramiento directo del arzobispo de Toledo, por
tanto, son oficiales que viene de fuera de las villas del Adelantamiento. No
sabemos cuando llegó a La Iruela, pero sí que su familia en primer grado vivió
entre nosotros.
La vida del escribano fue amplia, pues se casó tres
veces. De la primera mujer no tenemos el nombre, solo la sospecha que Eufrasia
Rita, Ana, Marcelo Claudio y Pedro son hijos de este primer matrimonio por la
edad de cada uno de ellos. La sospecha se confirma al decirnos que vive con él
su nieta Catalina, de 10 años, que sabemos es hija de Ana y de Francisco
Torrecillas. Ana se casó muy joven, con 16 años y murió también muy joven, a
los 30 años ya estaba enterrada y había dejado, además de Catalina, otros tres hijos, José, Manuel y Ramona.
Casó en segundas nupcias con Isicia María de Castro,
el nombre delata su procedencia, Cazorla, donde es patrón san Isicio. De ella
solo sabemos que debió aportar algunos bienes al matrimonio, pues entre ellos,
el que nos describe el propio Francisco Eugenio «una
casa en el barrio de la Reguera de la Fuente del Molino que me dejó Isicia
María de Castro, mi segunda mujer…»
Por último, nos habla de su tercera mujer, llamada
María Leocadia Sevilla, que trajo al matrimonio una hija llamada María Lucas, de
20 años, y que también tenía bienes heredados de su padre, pues nos dice: «… así mismo administro una viña de cuatro
peonadas en el sitio de Carramanzano, propia de María Lucas mi ahijada…».
Aparte de la familia, vivía con ellos una moza
sirvienta llamada Ramona de Tejerina, que tenía 18 años.
La relación de bienes raíces, censos a su favor y
animales es grande, lo que indica que aparte de sus ingresos como escribano,
100 reales, que era una cantidad muy baja, vivía realmente de su capital. Vamos a hacer mención a la casa donde tenía su morada, en pleno centro de La Iruela,
nos la describe así: «… una casa
principal en esta villa en el barrio de Las Cuatro Esquinas, inmediata a la
Corredera della que alinda por Poniente con casa de Juan de Zamora y por el
Levante con Pascual Martínez y por el Oriente con casa de Juan Antonio Agea y por el Sur con la calle real la cual habito
yo con mi familia… tiene un portal, una saletica inmediata a él; un pajar, una
caballeriza, un pedazo de corral; una sala con su corredor, una alcoba, una
cocina, un aposento; una cámara inmediata a él, y otras tres cámaras por
alto…». Aparte de todo esto también tenía cargos de representación
importantes, pues era el Prioste de la Cofradía del Santísimo Sacramento de La
Iruela; el administrador de la Cofradía de la Purísima Concepción y al mismo
tiempo era el administrador de los bienes de la Casa Hospital de San Antonio
Abad de La Iruela, que aproximadamente tenía unas 20 fanegas de tierra y unos
5.500 maravedís en censos.
También nos vamos a fijar un poco, en otro de los
hijos del anterior, Marcelo Claudio Moyano, pues tiene un nombre compuesto
con dos nombres de emperadores romanos y uno de ellos, Claudio, nos hace pensar
en la costumbre de poner a los niños los nombres de los abuelos o del familiar
que «lo sacaba de pila» y nos envía
directamente a Claudio Antonio Moyano y Samaniego, destacado personaje de la
Historia nacional que ocupó importantes puestos en el reinado de Isabel II.
Este nuestro Marcelo Claudio, de ser de la misma familia, debe ser tío abuelo
suyo (esto es solo una suposición). El de La Iruela dice tener 32 años en 1751
y estar casado con Rosa Moreno, de la misma edad. Tienen un hijo de nombre
Ambrosio y, por tanto, con los apellidos de Moyano Moreno, que, cuando se hacen
las declaraciones, el día 3 de junio de
1751, tenía 3 días, por lo que así conocemos el día exacto de su nacimiento. Los
bienes raíces son importantes en número y rentas, pero tienen una hipoteca fuerte, que él mismo lo dice: «…todas las
cuales dichas viñas excepto la primera están obligadas a satisfacer al Pósito
de esta villa once mil quinientos cincuenta y seis maravedís de un alcance que
se le hizo a Bartolomé Moreno depositario que fue de dicho Pósito suyas fueron
dichas posesiones…»
Administra también la capellanía de San Andrés, que
fundó en dicha villa Álvaro Ximénez, con algunas tierras, que no debía ser muy
lucrativa ya que manifiesta que «… da al
año cincuenta y dos reales lo que convierto en misas rezadas por el dicho
fundador…» y lleva en arrendamiento otras fincas de las Cofradías de Ánimas
y es el Distribuidor de la Colecturía Parroquial.
El último de este apellido Moyano que tenemos en La Iruela e hijo de Francisco Eugenio es Pedro, de 26 años, casado con Ana Escudero, de 22 años y que a la fecha de las declaraciones no tienen descendencia. Viven de alquiler en una casa propia de Luis de Almansa, en el lugar de Santo Tomé, «…Santo Tomé estará tres leguas de La Iruela…». Lo curioso que nos aporta este Pedro Moyano, es que en una de las fincas tiene plantados 300 ciruelos. Los Ciruelos son unos árboles frutales muy característicos de estas tierras y que producen unos frutos muy cotizados. Describe así su finca: «… tengo mia propia un quiñon zirolero en Tramaya que linda con el royo de Tramaya por el Norte y por el Levante y por el Sur con el Camino Real que va a Alcoray con trescientos pies de ziruelos, todo en ocho celemines de tierra…»
Como complemento a todo lo anterior, añadir que, en todos los documentos, las declaraciones personales de cada uno de los «cabeza de familia», un 95% manifiestan que no saben escribir. En cambio los Moyano, firman estos documentos de su mano con una precisa caligrafía con su nombre y apellido, que todos escriben MOIANO, siendo este último, Ambrosio, quien ya escribe MOYANO.
Como dijimos al principio, vamos a ver otra familia, que también aparece en el Catastro de 1751, la de Francisco Escribano, viudo de
María Blanco,nque también fue asesinado el día 4 de Junio de 1810. Tenía 79
años. Al igual que Antonia Gómez Sevilla, son personas de avanzada
edad que no pudieron huir de sus casas, y, como nos cuenta José Sanjuan, fueron
asesinados en plena calle o en los incendios de sus propias casas.
Las personas del apellido ESCRIBANO que aparecen en el
Catastro son 5, los cabezas de familia, y sujetos a esta declaración
con el único fin de pagar impuestos.
María Escribano, de 55 años y viuda de Marcos Bautista. Residía en Burunchel y vivían con ella un mozo que lo tiene a soldada, para cuidar de las vacas y un “ganán” de nombre Fernando. Como fincas rusticas dice tener medio cortijo en Burunchel, 7 cuerdas de tierra en Burunchel, 6 cuerdas en el Haza de la Olivilla, 1 finca en Balondo, 1 huerta en La Reguera, un huerto de 4 peonadas en Burunchel. De ganado tenía: 1 buey, 15 vacas, 1 yegua, 1 mula, 1 jumento, 14 cerdos, 50 cabezas de ganado cabrío y 5 ovejas. La casa, en la villa de La Iruela, en La Quebrada, lindera por el Oriente con el llano de La Quebrada, por el Saliente con casa de Tomás Escribano, por el Norte con la calle de aquel barrio y por el Sur con el solar.
Simón
Escribano, de 31 años, casado con María de la Fuente de 19
años. No tienen hijos y viven en El Molar, en el cortijo de D. Pedro Álvarez con
el que va al tercio.
Francisco
Escribano Vargas, de 52 años, que está casado con María de
Segura, de 40 años y que tiene 8 hijos. El mayor se llama Francisco, tiene
20 años y este puede ser el protagonista de nuestra genealogía.
Por las declaraciones podemos saber donde vivían: “…la casa en que bibo inmediata a la iglesia
de Nra. Sra. De la Concepn desta villa es de Manuela de la Fuente
vecina desta villa y me gana ocho ducados de arrendamiento”. Además de esta
casa donde vive había comprado otra casa “a
censo” en el Barrio del Cerrico.
En cuanto a los bienes que tenía son: Una huerta de
9 peonadas en Berfalá, poblada de árboles frutales y con higueras, 1 olivo y 1
noguero y lindera al Norte con el arroyo de la Parrilla. Una viña de 2 peonadas
en la Loma del Cantero.
Además tiene arrendadas otra viña en la Solana de
los Frailes y un huerto en Berfalá a Francisco Casildo Cocera.
Tomás
Escribano Hipólito, de 42 años, casado con Isabel Garzón de
30, de oficio jornalero y viven de alquiler en la casa de Simón Gómez.
Tomás
Escribano Plaza, de 42 años, mozo soltero, vive con sus
dos hermanas que son doncellas, Isabel de 26 años y Josefa de 23. Estos tres
hermanos tienen bastantes bienes. Una huerta con su casa en Berfalá, otra
huerta en la Reguera Ancha de 10 peonadas, una haza en Burunchel con 5 fanegas,
un quiñón en el Cerrico con 2 fanegas, un olivar en la Toba, 2 fanegas de
cebada sembradas en las tierras de Don Hernando Carrillo y un jumento y un
cerdo. También tienen una casa en el Barrio de la Esquina, que linda a Saliente
con casa de Gabriel Caravaca y a Poniente con casas de Pascual Martínez y por
el Sur con la Corredera. Y además un cuarto de casa en la Quebrada, que llaman
de Álamo y que linda por las tres partes con el ejido y por el poniente con casa
de María Escribano.
A la vista de esto podríamos pensar que María y
Tomás Escribano Plaza son hermanos, pues el cuarto de casa de Tomás es lindero
con la de María y ambos tienen medio cortijo en Burunchel. Pero esto es una
suposición.
Para terminar, pues estos dos protagonistas de nuestra “Resistencia” murieron asesinados por los franceses, vamos a fijarnos en uno que no murió, pero que tuvo un destacado papel como escopetero e hizo frente a los franceses. Me refiero a Pedro Ventaja. En la página 29 del libro, José Sanjuan nos relata el 14 ataque francés: “… el día 26 de Diciembre de 1811, glorioso para unos y triste para otros, se presentó el regimiento número 55 con su teniente coronel Navailles, …. después de un ligero ataque sostenido por los vecinos se introdujo en la población, ocupó el castillo que la dominaba, e intimó a la rendición… hicieron frente los escopeteros de La Iruela, José Mendieta Aroca, Pedro Ventaja, Jacinto García, Pedro Segura, Tomás Rodríguez y otros que ignoro sus nombres. Se apostaron en las alturas de las tapuelas de San Andrés, y al pasar los franceses que venían de Bujaraiza, les dispararon sus armas y mataron tres robustos cazadores. Dos de ellos concluyeron sus vidas por unas grandes piedras que arrojó sobre sus cabezas Anastasio García Valenciano. Todos tres fueron despojados de sus fusiles, de sus ropas y hasta de sus orejas para extraerles los aretes de oro y plata que tenían pendientes. La precedente acción irritó a sus compañeros fugitivos, y tanto por ella como por hallarse a Vicente Sevilla en las calles con un sable en sus manos que no pudo ocultar, fue causa le quitasen la vida, única víctima que se supo.”
Este Pedro Ventaja que nos cita Sanjuan, es Pedro Dionísio Ventaja Barrero, vecino de La Iruela que había nacido en Cazorla el 8 de Abril de 1779. Contaba con 32 años en 1811. Sabemos, por su partida de bautismo, que sus padres eran Francisco Ventaja Peña y Alfonsa Barrero. En la misma partida aparece el dato que nos enlaza directamente con el Catastro de Ensenada, sus abuelos paternos Juan de la Cruz Ventaja y María Peña. Juan de la Cruz, es el cabeza de familia que hace la declaración del Catastro el 17 de Junio de 1751 y dice que tiene 40 años y está casado con Josefa María de Peña, que tiene 30 años y nos nombra a sus hijos. También dice que no tiene bienes raíces, que lo que tiene es en arrendamiento. Así, tiene arrendada una huerta del Colegio de la Compañía de Jesús de Cazorla por la que paga anualmente 30 ducados y tiene sembrada 1 fanega de trigo en las tierras del Colegio de San Felipe Neri de Baeza. Como vemos en la imagen, Juan de la Cruz firma de su mano con su nombre completo.
