lunes, 22 de diciembre de 2025

 

Misas de la Luz.

La estructura de los testamentos responde a un modelo que a lo largo del tiempo ha ido cambiando. No es igual un testamente del siglo XVI que uno del siglo XVII, pero lo que siempre encontramos son las «mandas de misas». No falta una misa de Réquiem, las misas de Ánima o simplemente las misas rezadas. Pero algunos testadores son más específicos y desean un tipo particular de misas como son las «Misas de San Amador» o las «Misas de San Gregorio» denominación con que se hace referencia a un número concreto de misas, a una intención o un modo particular de decir las misas. Así por ejemplo las de San Amador son un grupo de 33 misas ofrecidas por las Ánimas del Purgatorio; las 30 misas de San Gregorio son otro grupo muy frecuente en los testamentos. Estos ciclos de misas se remontan a periodos medievales que llegaron adornados con un sofisticado ritual paralitúrgico que fue suprimido y filtrado en el Concilio de Trento, por considerarlos fruto de la superstición, dejando solamente la denominación de estos ciclos de misas que son los que han llegado hasta nosotros. En los cientos de testamentos de los siglos XVI y XVII que he leído, es relativamente frecuente este tipo de mandas.

Hay un ciclo de misas que solo he encontrado una sola vez y se titula «Las 13 misas de la Luz». Lo tenemos en el testamento de Isabel Martínez, mujer de Alonso Fernández de la Muela, vecina de La Iruela y residente en Cazorla. Hace testamento el día 1 de septiembre de 1631 ante el escribano Juan de Bustos. Se manda enterrar en la iglesia de San José, en la sepultura que allí tiene. Nombra por sus herederos a sus hijos: Catalina, Ana, Alonso e Isabel Fernández. La manda que nos interesa dice así: «díganse por mi anima así mismo las trece misas de la Luz»


La bibliografía sobre este ciclo de misas es escasa, pero todos los autores hacen referencia a que es un ciclo que aparece en los testamentos por expresa voluntad del testador para que se celebre en el tiempo de Adviento, tiempo del anuncio del Nacimiento de Jesús en Belén «la Luz del Mundo» que en el calendario cristiano es el 25 de Diciembre para que sirva de guía a las Almas del Purgatorio. También se denominan así por celebrarse con las primeras horas del día, al Alba.

Hoy día, ya fuera de las mandas testamentarias,  se celebra por algunos colectivos, cofradías y hermandades principalmente en Canarias, como viene recogido en el Diccionario Histórico del Español de Canarias: «La que se celebraba durante la Navidad, a las horas del alba.» 

Fotografía: Anunciación. Maestro de la Virgen de la Calva (1300-1313) Piedra arenista policromada. Colegiata de Santa María la Mayor de Toro en Zamora. Catalogo de la exposición Las Edades del Hombre 2025. Página 105.


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